México y Brasil pueden fortalecer comercio, energía y salud con Lula: UDLAP

La reelección de Luiz Inácio Lula da Silva como presidente de Brasil abre oportunidades para fortalecer la cooperación con México en energía, salud y comercio, afirmó Bruna Cavalcanti, académica del Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Política de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP).

Tras la segunda vuelta electoral del 25 de octubre, la especialista consideró que las dos mayores economías de América Latina pueden estrechar sus vínculos sin competir por el liderazgo regional, pues sus capacidades económicas y áreas de influencia son complementarias.

Cavalcanti describió la relación histórica entre ambos países como la de “amigos lejanos, vecinos distantes”, aunque sostuvo que en los últimos años se han acercado y todavía existe margen para ampliar su colaboración.

La investigadora advirtió que el resultado electoral también tiene implicaciones para el escenario latinoamericano, ya que un eventual triunfo de Jair Bolsonaro habría podido distanciar nuevamente a ambos gobiernos, de acuerdo con su análisis.

Energía y salud, áreas prioritarias de cooperación

Entre las oportunidades más concretas de colaboración, la académica destacó el sector energético, particularmente el acercamiento entre Petróleos Mexicanos (Pemex) y Petrobras, la empresa petrolera estatal brasileña, que ya firmaron una carta de entendimiento.

Según Cavalcanti, esta cooperación representa una posibilidad para dos países con importantes reservas de recursos energéticos.

También mencionó el potencial estratégico de las tierras raras, un conjunto de elementos utilizados en industrias tecnológicas y energéticas. Brasil cuenta con importantes reservas de estos minerales, lo que incrementa su relevancia en el contexto de la competencia internacional por el acceso a recursos estratégicos.

En materia de salud, la especialista señaló que México podría retomar experiencias del Sistema Único de Salud (SUS) de Brasil, un modelo público de atención sanitaria. Este tema fue abordado durante la visita a México del ministro brasileño de Salud, Alexandre Padilha, en septiembre.

La académica consideró que los acuerdos sectoriales pueden contribuir a construir una relación bilateral más cercana, incluso antes de concretar mecanismos comerciales de mayor alcance.

México y Brasil pueden ampliar sus acuerdos comerciales

En el ámbito económico, Cavalcanti planteó que México y Brasil tienen condiciones para fortalecer sus intercambios debido a que sus mercados y capacidades industriales presentan diferencias que pueden complementarse.

Como ejemplo, explicó que Brasil cuenta con una industria automotriz más orientada a vehículos pesados y camiones, mientras que México tiene una mayor presencia en la producción de automóviles ligeros.

Ante las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre las dificultades para concretar, por ahora, un tratado de libre comercio con Brasil, la investigadora consideró que la alternativa podría ser negociar un acuerdo comercial más amplio, sin que necesariamente implique un tratado de libre comercio.

La diversificación económica también representa un objetivo compartido, particularmente ante el contexto de las relaciones con Estados Unidos. En opinión de la especialista, México y Brasil tienen capacidad para ampliar sus vínculos con otros mercados y reducir su dependencia de determinados socios comerciales.

“No creo que compitan, se complementan”, expresó al referirse a la posibilidad de que ambas naciones disputen el liderazgo regional.

La académica destacó que México tiene una influencia importante en Centroamérica y Norteamérica, mientras que Brasil mantiene un papel relevante en Sudamérica. Esta distribución de capacidades podría favorecer una mayor coordinación latinoamericana.

¿Qué sigue para la relación entre México y Brasil?

Cavalcanti recomendó observar durante los próximos meses los acuerdos que se concreten entre ambos gobiernos y si la cooperación se extiende a nuevos sectores.

No obstante, anticipó que Lula da Silva deberá concentrarse inicialmente en la gobernabilidad interna de Brasil, por lo que el fortalecimiento de la relación bilateral dependerá, entre otros factores, de las prioridades de su administración y de la continuidad de los acercamientos diplomáticos.

De acuerdo con la información proporcionada por la UDLAP, el mandatario asumirá el cargo a principios de 2027.

También destacó que la abstención disminuyó de 21.08% a 19.21%, de acuerdo con las cifras citadas durante su análisis.

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