Roger Federer ingresa al Salón de la Fama del Tenis; un legado eterno que va más allá de las estadísticas

El legendario Roger Federer ingresó al Salón de la Fama del Tenis Internacional en Newport, Rhode Island. Lejos de las estadística de sus 20 títulos de Grand Slam y sus 237 semanas consecutivas como número 1 del mundo, la ceremonia estuvo marcada por la absoluta emoción, la vulnerabilidad y un profundo tributo a los cimientos que convirtieron al suizo en un ícono global.

Un discurso inolvidable entre lágrimas y recuerdos de infancia

La noche comenzó con una sorpresa cuando su esposa, Mirka, tomó la palabra para presentarlo y destacó que lo más valioso de su legado no es lo que hizo cuando el mundo lo miraba, sino quién es cuando nadie lo hace. Visiblemente conmovido y abrazando a su pareja, el ex tenista abrió su discurso con una sonrisa: “Oh man… esto es de muy alto nivel y difícil de superar”.

Con la voz quebrada y lágrimas en los ojos, Federer viajó en el tiempo hasta sus raíces en Basilea, recordando cuando era un niño de 13 años que ejercía como recogepelotas:

“Recuerdo estar de pie contra la pared trasera, con las manos atrás y los ojos en la pelota. Ver a los jugadores sudar, vivir la intensidad… Al día siguiente mis piernas no daban más. Por eso quiero agradecer a cada recogepelotas: yo estuve ahí, yo fui uno de ustedes”, expresó con profunda nostalgia.

El tributo familiar, los mentores y la defensa del espíritu del tenis

El suizo también dedicó palabras de agradecimiento a sus padres, a sus entrenadores históricos como Severin Lüthi y Stefan Edberg (su máxima inspiración de infancia), y especialmente a Mirka, a quien describió como el pilar fundamental que le enseñó a enfocar su carrera y equilibrar su vida.

Hacia el cierre de su intervención, el ganador de 8 títulos en Wimbledon hizo un llamado crucial para el futuro de la disciplina:

“A medida que el tenis se vuelve más rápido y global, espero que preserve un poco de ese espíritu amateur. Que se mantenga la camaradería entre los jugadores, que sigan siendo fieles a sí mismos y nunca dejen de hacerse preguntas”, concluyó un emocionado Federer, reafirmando que su relación con este deporte sigue siendo una carta de amor interminable.

Te puede interesar: UDLAP anuncia la carrera nocturna “Día de Muertos Run Fest 2026”