Josué Avalos
Un operativo coordinado entre corporaciones de seguridad pública estatales y municipales, sumado a la correcta aplicación de los protocolos del sector hotelero, permitió frustrar una extorsión telefónica. La tarde del jueves 2 de julio de 2026, fueron localizadas sanas y salvas dos personas en la capital poblana que se encontraban bajo la modalidad delictiva conocida como secuestro virtual.
Los hechos se desencadenaron en las instalaciones del Hotel Ikonik, ubicado sobre el Bulevar 5 de Mayo. La gerencia del inmueble reportó la ausencia repentina e inusual de dos de sus huéspedes, quienes fueron plenamente identificados como trabajadores activos de la empresa denominada Oviedo.
De acuerdo con el rastreo de las cámaras de videovigilancia internas y las primeras indagatorias, las víctimas se encontraban incomunicadas tras recibir llamadas telefónicas hostiles de manera simultánea. Bajo amenazas directas de hacerle daño a sus compañeros de trabajo o familiares si colgaban la línea, los delincuentes los obligaron a realizar las siguientes acciones:
- Los obligaron a abandonar de inmediato las habitaciones de forma aislada y se les instruyó explícitamente no notificar a la administración del hotel, no responder llamadas de sus familiares y apagar temporalmente datos móviles.
Al percatarse de la situación de riesgo y de la salida irregular de los empleados, la gerencia del Hotel Ikonik activó de manera inmediata sus manuales de emergencia y dio parte a las corporaciones policiacas, lo que permitió un despliegue inmediato en el primer cuadro de la ciudad; el seguimiento minucioso a través de las cámaras del Centro de Control, Comando, Cómputo y Comunicaciones (C5) permitió rastrear la ruta de las víctimas, quienes fueron localizadas completamente ilesas al interior de otro complejo hotelero de la capital poblana, donde los criminales ya les habían ordenado resguardarse.
A través de un comunicado oficial, la administración del Hotel Ikonik confirmó el suceso y ratificó su total disposición y colaboración con las instituciones de seguridad, destacando que el cumplimiento estricto de sus protocolos internos fue clave para evitar que las familias de los empleados realizaran depósitos económicos de la extorsión.
Agentes de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla acudieron al lugar de la localización para brindar atención psicológica y resguardar a las víctimas. Posteriormente, procedieron a tomar las declaraciones correspondientes de los dos trabajadores para integrar la carpeta de investigación. Peritos de la policía cibernética ya trabajan en el rastreo técnico de las líneas telefónicas y las antenas desde las cuales se originaron los telefonemas de extorsión, con el fin de determinar si las llamadas salieron de algún centro de reinserción social del país, un modus operandi común en este tipo de fraudes.
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