Luego de que el restaurante bar The Black Ball Club continuara operando a pesar de haber sido suspendido por las autoridades el pasado 22 de julio, la tarde de ayer, elementos de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), en coordinación con la Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios (DPRIS) del Gobierno del Estado de Puebla volvieron a acudir al establecimiento para volver a instalar los sellos de suspensión en accesos del establecimiento.
Todo comenzó el pasado 22 de julio, cuando las autoridades suspendieron el restaurante bar The Black Ball Club ubicado en el bulevar Mártires del 2 de Octubre número 3972, colonia Anzures, luego de que se encontraran en el establecimiento diversas irregularidades, entre ellas, comprobantes de venta con información incompleta, no informar sobre el contenido neto de bebidas alcohólicas y otras bebidas en envase cerrado, entre otras situaciones. Por ello, se colocaron sellos de suspensión y tenían prohibido operar, hasta que se solventaran los problemas.
A pesar de que se había suspendido al restaurante, el establecimiento ignoró los sellos y la suspensión, volviendo a abrir y a comercializar sus productos, por lo que las autoridades volvieron a acudir al lugar, volviendo a colocar los sellos y garantizar el cumplimiento de la medida precautoria.
Las autoridades de Profeco detallaron que el incumplimiento de una suspensión puede tener multas superiores a los 4 millones 200 mil pesos, por lo que se espera que el establecimiento acate la ley y evite mayores problemas en este sentido.
Finalmente, las autoridades reafirmaron su compromiso para seguir verificando que los establecimientos cumplan con las normas y leyes, con el objetivo de evitar afectaciones a los consumidores en Puebla.
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