México recupera brazalete de oro vinculado a las “Joyas del pescador”

El Gobierno de México, a través de un esfuerzo conjunto entre la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), la Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), logró la repatriación de un valioso brazalete dorado prehispánico entregado voluntariamente por un particular en el Consulado General de México en Nueva York.

La pieza, que cuenta con una figura en perfil de mono araña y dos picos cónicos a manera de rosetones, presenta similitudes técnicas y estilísticas con la emblemática colección de orfebrería conocida como las “Joyas del pescador”.

Sobre la importancia del hallazgo, la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó:

“Cada pieza que recuperamos abre nuevas posibilidades para conocer y reconstruir nuestro patrimonio. El regreso del brazalete permitirá al INAH investigar su posible relación con las ‘Joyas del pescador’, un conjunto cuya historia se remonta a un hallazgo registrado hace medio siglo. Su restitución muestra también los resultados de la cooperación diplomática y cultural para recuperar bienes que salieron del país”.

Análisis técnico e iconografía zapoteca

Tras ser evaluado por peritos, el bien fue trasladado a la Ciudad de México. El subdirector de Registro de Monumentos Arqueológicos Muebles, Alejandro Bautista Valdespino, detalló las características morfológicas del objeto:

  • Dimensiones: Fragmento de banda ondulada y curvada de 8 cm de largo por casi 2 cm de ancho.
  • Temporalidad: Periodo Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.).
  • Origen Cultural: Orfebrería zapoteca.
  • Técnica de Elaboración: Fundición a la cera perdida y filigrana con aleación ternaria (oro, plata y cobre).

Las características observadas de forma preliminar coinciden con los brazaletes custodiados en el Museo Local Fuerte de San Juan de Ulúa, en Veracruz.

El mito de las “Joyas del pescador”

La hipótesis principal sugiere que la pieza formó parte del mítico tesoro descubierto hace 50 años por el buzo Raúl Hurtado Hernández en el río Medio, Veracruz. Se presume que el brazalete repatriado fue una de las piezas vendidas, fundidas o traficadas ilegalmente a Estados Unidos antes de que las autoridades decomisaran el resto del conjunto.

Investigaciones de la especialista Edith Ortiz Díaz (UNAM) vinculan este botín con el conquistador Diego de Figueroa, quien entre 1526 y 1527 saqueó tumbas de caciques zapotecas en la Sierra Juárez de Oaxaca. Al intentar transportar el cargamento de oro de regreso a España, la embarcación naufragó frente a las costas de Veracruz, permaneciendo bajo el agua por casi cuatro siglos.

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