Thalía Becerra
Investigadores del Centro Nacional de Vida Silvestre de Arabia Saudita llevaron a cabo el hallazgo de un guepardo momificado con más de 2 mil años de antigüedad. El descubrimiento tuvo lugar en la red de cuevas de Lauga, las cuales están situadas en el norte del país cerca de la ciudad de Arar.
Lo más sorprendente para los científicos fue el excelente estado de conservación del espécimen. Junto a este ejemplar, se localizaron restos óseos de otros 54 guepardos. El más antiguo data de hace aproximadamente 4 mil años.

El secreto de su conservación y el vínculo genético
La preservación de los tejidos y del ADN de estos animales se debe a las condiciones climáticas extremas dentro de las cuevas. La nula humedad y las temperaturas estables permitieron que los cuerpos no se descompusieran totalmente, facilitando estudios genéticos que antes eran imposibles.
Los análisis de laboratorio revelaron un dato fundamental para la ciencia: los guepardos que habitaron Arabia Saudita están estrechamente emparentados con las poblaciones del noroeste de África. Esta conexión es más fuerte que la que tienen con las subespecies de Asia central.

Avances hacia la reintroducción de la especie
El guepardo se declaró oficialmente extinto en Arabia Saudita durante la década de 1970. Sin embargo, el descubrimiento de ADN bien conservado abre la posibilidad a proyectos de reintroducción de especies.
Al conocer que los guepardos del Sahara y del noroeste de África son los parientes más cercanos, los expertos cuentan con una base científica para seleccionar ejemplares que podrían adaptarse nuevamente al ecosistema del país.
El uso de avances tecnológicos y la recuperación de información genética son ahora las herramientas principales para intentar devolver a estos animales a su antiguo hogar.
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