El historial de ChatGPT: La pieza clave para acusar de homicidio a una mujer en Corea del Sur 

Josué Avalos

Lo que comenzó como una investigación por “muerte por lesiones” ha dado un giro de 180 grados en Corea del Sur, gracias a un testigo inesperado: la inteligencia artificial.

La policía del distrito de Gangbuk, en Seúl, logró reclasificar como homicidio premeditado la acusación contra una joven de 21 años, luego de que su historial de conversaciones con ChatGPT revelara sus verdaderas intenciones. La sospechosa, identificada únicamente como “Kim“, está vinculada a la muerte de dos jóvenes de aproximadamente 20 años, quienes fallecieron tras ser intoxicados en distintos moteles entre finales de enero y principios de febrero.

Aunque Kim alegó inicialmente que su intención era solo “hacer que las víctimas durmieran” tras una serie de discusiones, el análisis forense de su teléfono móvil contó una historia muy distinta.

De acuerdo con informes del diario Chosun, la joven utilizó ChatGPT para realizar consultas específicas sobre la letalidad de combinar fármacos:

“¿Qué pasa si se toman pastillas para dormir con alcohol?”
“¿Qué cantidad es peligrosa?”
“¿Puede causar la muerte?”

A pesar de que el chatbot emitió advertencias claras señalando que dicha mezcla podría ser fatal, la investigación sostiene que la joven no solo ignoró las alertas, sino que duplicó la dosis administrada a sus víctimas posteriores tras ver los efectos del primer incidente.

Para las autoridades surcoreanas, estas consultas son la prueba irrefutable de la premeditación. Al demostrar que la acusada investigó activamente cómo causar un daño letal antes de cometer los actos, la fiscalía ha podido elevar los cargos a homicidio, lo que conlleva penas mucho más severas.

El caso ya fue remitido a la fiscalía junto con un informe psicológico de la detenida. Este suceso reabre el debate global sobre cómo las interacciones con herramientas de IA dejan un rastro digital que, ante la ley, puede ser tan vinculante como cualquier otro registro de búsqueda en internet.

Lo que Kim pensó que era una consulta privada terminó siendo la evidencia principal que hoy la tiene frente a una posible condena perpetua.

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