Gabriela García.
El reciente ataque armado en el bar Sala de Despecho ha puesto al descubierto una brecha crítica en la seguridad del sector gastronómico de Puebla. De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac), el 90% de los establecimientos afiliados carecen de conexión directa al sistema de videovigilancia del C5 y no cuentan con botones de pánico.
Una respuesta limitada ante la inseguridad
Juan José Sánchez, presidente de Canirac en Puebla, reveló cifras alarmantes: aproximadamente 3,150 restaurantes operan sin cámaras enlazadas al Centro de Control, Comando, Comunicaciones, Cómputo y Coordinación (C5). Esta falta de infraestructura tecnológica limita drásticamente la capacidad de las autoridades para ofrecer una respuesta inmediata ante emergencias de alto impacto.
“El ataque en Sala de Despecho evidenció la vulnerabilidad de los espacios de convivencia nocturna y el impacto negativo en la percepción de seguridad de clientes y trabajadores”, señaló el dirigente.
La estrategia: Prevención y tecnología
Ante este panorama, la Canirac ha iniciado una campaña para incentivar a sus más de 3,000 afiliados a adoptar herramientas de seguridad proactivas. Los pilares de esta iniciativa son:
- Instalación de cámaras certificadas: Equipos compatibles para el enlace directo con el monitoreo estatal.
- Botones de alertamiento: Dispositivos de pánico conectados a las corporaciones policiales.
- Efecto disuasivo: El uso de tecnología no solo agiliza la intervención, sino que desalienta la comisión de delitos.
El llamado a los empresarios
Sánchez subrayó que, aunque la coordinación con las autoridades es vital, los dueños de negocios deben asumir un rol activo en la prevención. La seguridad se ha convertido en una prioridad no solo operativa, sino económica, para mantener la confianza de los comensales en la entidad.
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