Científicos de Minnesota desarrollan la primera célula sintética capaz de crecer y reproducirse

Thalía Becerra

Investigadores de la Universidad de Minnesota han logrado un hito en la biología con la creación de SpudCell. Esta célula sintética es capaz de alimentarse, crecer y reproducirse. Este avance representa un paso fundamental para la ciencia y la evolución.

A diferencia de los organismos naturales, la unidad fue construida desde cero utilizando una combinación de moléculas y un genoma artificial compuesto por 90 mil pares de bases. El sistema utiliza liposomas como estructura principal. En su interior se encuentran proteínas y ARN esenciales para sus funciones vitales.

Evolución y herencia en un sistema artificial

Uno de los aspectos más sorprendentes de este experimento es la capacidad de la célula para transmitir mutaciones ventajosas a su descendencia. Los científicos introdujeron la variante genética T7Max, la cual optimiza la producción de la proteína α-hemolisina. Este compuesto permite que la unidad capture nutrientes de manera más eficiente.

Al someter a las células a condiciones de recursos limitados, el equipo observó que aquellas que portaban la mutación lograron proliferar con mayor éxito. En un periodo de cinco generaciones, la presencia de estas unidades dentro de la población aumentó del 10% al 38%.

Desafíos y aplicaciones de la vida artificial

A pesar del éxito, los investigadores subrayan que SpudCell aún no es un organismo completamente autónomo. Actualmente, la célula depende de insumos externos como ribosomas y proteínas. Asimismo, su capacidad de división se degrada tras varias generaciones.

El potencial de este avance es amplio. A futuro, este tipo de sistemas sintéticos podrían emplearse para diseñar herramientas destinadas a la fabricación de medicamentos específicos o al desarrollo de nuevas tecnologías para la captura de dióxido de carbono.

El siguiente reto será lograr que la unidad fabrique sus propios componentes vitales y alcance una verdadera independencia biológica, un paso que abre una nueva era en la investigación científica y que ya está impulsando debates internacionales sobre la ética y la seguridad de la creación de vida artificial.

Te puede interesar: Detienen a pareja tras escalar la antena del Empire State Building

¡Cuidado! Este contenido es como el oro: ¡no se puede duplicar!