Australia fabrica un robot-delfín para prevenir desastres ambientales

Thalía Becerra

Investigadores de la RMIT University de Australia desarrollaron un dispositivo robótico para intervenir en desastres ambientales y proteger los ecosistemas tras derrames de petróleo.

Esta nueva tecnología fue denominada Electronic Dolphin. Su objetivo es reducir el impacto ecológico y los riesgos para las brigadas humanas mediante la automatización de la limpieza en altamar.

Ingeniería inspirada en la naturaleza: El secreto del filtrado

A diferencia de las maquinarias tradicionales, el dispositivo destaca por su tamaño compacto. Esta característica le permite maniobrar en zonas de difícil acceso. Asimismo, su estructura imita la silueta de un delfín para poder desplazarse en superficies acuáticas complejas.

El avance más significativo reside en su sistema de filtrado, el cual está inspirado en la morfología de los erizos de mar. Este diseño microscópico permite realizar una separación física del material sin utilizar químicos:

  • Atracción selectiva: Posee propiedades para que el petróleo se adhiera a su superficie.
  • Repulsión de agua: Retiene burbujas de aire que funcionan como una barrera natural.
  • Succión y almacenamiento: Absorbe la mezcla de agua y crudo, filtra el contaminante y lo resguarda en un depósito interno para su procesamiento.

Eficiencia y seguridad en la respuesta ante emergencias

Al ser un dispositivo pequeño y maniobrable, es posible desplegar múltiples unidades del Electronic Dolphin, creando una red de limpieza que multiplica la velocidad de recolección y evita que la mancha de petróleo se extienda hacia las costas.

Además de la eficiencia técnica, este proyecto prioriza la seguridad laboral. Al trasladar las tareas de succión y recuperación a sistemas automatizados, se reduce drásticamente la exposición de los equipos de rescate a los gases volátiles y compuestos cancerígenos.

Te puede interesar: Variante ‘Cigarra’: Lo que se sabe de la nueva cepa BA.3.2 del COVID-19

¡Cuidado! Este contenido es como el oro: ¡no se puede duplicar!