- El gobernador plantea que la siguiente etapa será consolidar la transformación, llevarla a todas las regiones y convertir infraestructura, tecnología e inversión en mejores condiciones de vida para las familias poblanas.
Puebla entra en una nueva etapa. Después de 600 días de gobierno, el gobernador Alejandro Armenta planteó que el principal desafío ya no es solamente mostrar avances, sino consolidar una transformación capaz de sostenerse en el tiempo y llegar a todas las regiones del estado.
La ruta, afirmó, pasa de Pensar en Grande a Transformar en Grande. La primera etapa permitió definir prioridades, recuperar la planeación y colocar el poder público al servicio de la gente. La siguiente exige convertir esa visión en resultados duraderos, instituciones más eficaces y mejores condiciones de vida.
Armenta señaló que el objetivo es construir un Puebla más seguro, conectado, competitivo, moderno y humano, con políticas articuladas alrededor de tres pilares: Seguridad, Justicia y Riqueza Comunitaria. La apuesta, explicó, es que el crecimiento económico no se quede en indicadores, sino que se traduzca en oportunidades, bienestar y derechos efectivos.
En coordinación con la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el gobierno estatal mantendrá como guía los principios del Humanismo Mexicano y de la bioética social. Bajo esta visión, la persona es el propósito central de la acción pública y la inversión, la infraestructura, la innovación y la tecnología son herramientas para elevar la calidad de vida.
Infraestructura, campo y tecnología: la apuesta por el desarrollo
En Riqueza Comunitaria, el reto será extender los beneficios del crecimiento hacia todo el territorio. Para 2026, el gobierno plantea una nueva etapa de infraestructura y movilidad, con una meta de 28 mil intervenciones viales entre la zona metropolitana y el interior del estado.

El objetivo, sin embargo, va más allá de pavimentar. La infraestructura busca reducir tiempos de traslado, mejorar la seguridad vial, fortalecer el comercio y acercar escuelas, hospitales, mercados y centros de trabajo a las familias.
En el campo, la apuesta es profundizar la mecanización, tecnificación y productividad. El discurso proyecta una ampliación de equipos y superficie atendida con el propósito de reducir costos, elevar rendimientos y lograr que las productoras y productores obtengan mayores beneficios de su trabajo.
A ello se suma una estrategia de cadenas de valor. Productos como el mezcal, el café y el jitomate, junto con la Marca Puebla Cinco de Mayo, forman parte de una política para que las comunidades no sean únicamente proveedoras de materias primas, sino que participen también en la transformación, comercialización y distribución de la riqueza.
La economía del conocimiento también tendrá un papel central. Proyectos como Kutsari y Yankuilotl buscan posicionar a Puebla como Capital de la Tecnología y la Sostenibilidad, con talento local, empleos especializados, innovación y mayor proveeduría regional.
Justicia más cercana y seguridad que se sienta
En Justicia, la prioridad será acercar derechos y servicios a la población. El gobierno plantea fortalecer la alimentación, la salud, la atención a las infancias, la rehabilitación, la protección a personas con discapacidad y la atención integral a las mujeres.
Armenta sostuvo que la justicia social debe medirse por la capacidad real de las personas para acceder a servicios y oportunidades, sin que su lugar de residencia determine sus posibilidades de desarrollo.
La política para las mujeres buscará ampliar la prevención, protección y acompañamiento mediante los Centros LIBRE y las Casas Carmen Serdán. De igual forma, la justicia del futuro incorpora una dimensión ambiental vinculada con el rescate del río Atoyac, la protección de los bosques, el derecho al agua y la preservación de los recursos naturales.
En Seguridad, el reto será que los avances institucionales se traduzcan en tranquilidad cotidiana.
La meta, señaló el gobernador, es que una mujer pueda regresar segura a casa, que una familia transite por las carreteras sin miedo, que un comerciante trabaje con tranquilidad y que las juventudes encuentren oportunidades antes que violencia.
Por ello, la estrategia continuará basada en presencia territorial, coordinación, inteligencia, profesionalización, prevención y proximidad social. La seguridad del futuro deberá anticiparse al delito, pero también atender sus causas mediante educación, deporte, cultura, empleo, salud mental y recuperación de espacios públicos.
“El desarrollo debe sentirse en la vida cotidiana”
De cara al futuro, el gobernador afirmó que las poblanas y los poblanos pueden esperar continuidad y profundización: más infraestructura, mayor conectividad, inversión productiva, tecnología para el campo, oportunidades para jóvenes, protección para mujeres e infancias, justicia cercana, prevención en seguridad y mayor cuidado del medio ambiente.
La meta final, insistió, es que el desarrollo se sienta en la vida diaria.
Que una familia reduzca sus tiempos de traslado. Que una productora venda mejor. Que una joven encuentre empleo especializado. Que una niña reciba atención oportuna. Que una mujer viva con autonomía y seguridad. Que una comunidad tenga agua, caminos y servicios. Y que las empresas encuentren certeza para invertir.
Ese es el sentido de Transformar en Grande: no acumular cifras, sino construir capacidades; no resolver solamente el presente, sino preparar el futuro; no gobernar para la siguiente elección, sino para la siguiente generación.
“Pensar en Grande nos permitió definir el rumbo. Transformar en Grande nos obliga a sostenerlo, profundizarlo y llevarlo hasta el último rincón del estado”, concluyó.
Puebla tiene presente y construye futuro.
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