Aprende a diferenciar el cempasúchil mexicano del extranjero

Josué Avalos

Con la proximidad de las celebraciones de Día de Muertos, los mercados, viveros y campos de cultivo de la región se llenan del característico tono naranja y amarillo de la flor de cempasúchil, sin embargo, ante la presencia de semillas y variedades importadas en el mercado —frecuentemente denominadas de origen chino—, para los consumidores resulta clave conocer las diferencias para apoyar directamente la economía de los productores locales y preservar la autenticidad de la tradición.

A diferencia del cempasúchil tradicional mexicano (Tagetes erecta), las variedades híbridas o procedentes de importación (muchas veces desarrolladas a partir de semillas genéticamente modificadas que pierden la capacidad de germinar) presentan particularidades físicas y biológicas puntuales:

  • Estructura y follaje: Las plantas tradicionales mexicanas suelen desarrollarse con tallos robustos, altos y follaje abundante, adaptados a los ciclos naturales de la tierra. Las variedades comerciales de invernadero extranjero se comercializan por lo general en macetas pequeñas, con una altura muy compacta, botones sumamente uniformes y una apariencia casi artificial.
  • Durabilidad: El cempasúchil de campo nacional tiende a conservarse fresco por más tiempo al ser cortado de la tierra en su madurez óptima, mientras que algunas variedades extranjeras de invernadero acelerado marchitan con mayor rapidez tras dejar el ambiente controlado del vivero.
  • Aroma y esencia: El cempasúchil mexicano posee un aroma sumamente intenso, herbal y almizclado, el cual cumple un papel ceremonial fundamental para “guiar” a las ánimas según la tradición. Las variedades ornamentales extranjeras suelen tener un olor mucho más tenue o casi imperceptible.
  • El ciclo de la semilla (La prueba definitiva): La flor de cempasúchil mexicana es una especie nativa cuya floración produce semillas fértiles que pueden recolectarse para sembrarse el año siguiente. En contraste, las variedades híbridas o comerciales extranjeras son estériles; sus semillas no germinan o dan plantas que no conservan las características de la flor original.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) enfatiza que el cultivo de cempasúchil en México involucra a cientos de familias campesinas que resguardan el patrimonio biocultural del país, para fomentar el desarrollo del campo nacional y asegurar la calidad ceremonial de la flor, se recomienda comprar directamente a productores locales, en mercados regionales de flores o en viveros tradicionales de Puebla y sus municipios con vocación agrícola, evitando intermediarios y garantizando la adquisición de plantas con semillas viables para el próximo ciclo.

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