El reciente alto al fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán comenzó a mostrar signos de fractura pocas horas después de su anuncio, tras una de las ofensivas más intensas registradas en Líbano desde el inicio del conflicto regional. Los ataques, atribuidos a Israel, han dejado cientos de muertos y heridos, mientras la cifra continúa en aumento conforme avanzan las labores de rescate.
Ataque masivo y balance de víctimas
De acuerdo con el Ministerio de Salud libanés, los bombardeos del miércoles provocaron al menos 182 muertos y 890 heridos, aunque autoridades de defensa civil elevaron el saldo a 254 fallecidos y más de mil 100 lesionados en todo el país.
Este episodio se ha convertido en el día más mortífero desde el inicio de la guerra entre Israel y el grupo chiita Hezbolá el pasado 2 de marzo. Desde entonces, el conflicto ha dejado al menos mil 739 muertos, 5 mil 873 heridos y más de un millón de desplazados.
La mayor ofensiva israelí del conflicto
El ejército israelí calificó la operación como su “mayor ataque coordinado”, asegurando que se dirigió contra más de 100 objetivos estratégicos de Hezbolá, incluidos centros de mando e infraestructura militar en el sur del país, el valle de la Becá y zonas cercanas a Beirut.
Los bombardeos también afectaron infraestructura clave, como puentes y carreteras. Entre los puntos impactados se encuentra la vía Corniche al-Mazraa, una arteria principal de la capital, así como el último puente costero que conectaba la ciudad de Tiro con Beirut, lo que ha agravado la crisis logística y humanitaria.
Las explosiones generaron escenas de pánico en zonas densamente pobladas, con edificios colapsados y columnas de humo visibles en distintos puntos de la capital.
Tregua limitada y tensiones diplomáticas
El alto al fuego anunciado entre Estados Unidos e Irán tenía como objetivo principal frenar las hostilidades directas y reabrir el estratégico Estrecho de Ormuz, clave para el tránsito global de petróleo. Sin embargo, nunca quedó claro si el acuerdo incluía el frente libanés.
El presidente estadounidense Donald Trump confirmó que el Líbano no forma parte del pacto, lo que deja abierta la puerta a operaciones militares en ese territorio. Además, propuso eliminar el enriquecimiento de uranio en Irán y advirtió sobre posibles sanciones económicas, incluyendo aranceles del 50% a países que suministren armas a Teherán.
Por su parte, el vicepresidente JD Vance calificó el acuerdo como una “tregua frágil”, reconociendo la volatilidad del escenario.
Reacción de Irán y riesgo energético global
En respuesta a los ataques en Líbano, Irán endureció su postura. El canciller Abás Araqchi advirtió que su país no continuará negociaciones si persisten los bombardeos y anunció el cierre del Estrecho de Ormuz, una medida que podría impactar gravemente el suministro energético mundial.
Teherán también reiteró su respaldo a Hezbolá y exigió que el alto al fuego se extienda a todos los frentes del conflicto, incluyendo Líbano.
Condena internacional y crisis humanitaria
El Comité Internacional de la Cruz Roja expresó su indignación por la magnitud de las víctimas y la devastación, mientras líderes libaneses denunciaron una escalada peligrosa.
El primer ministro Nawaf Salam decretó un día de duelo nacional, y el presidente Joseph Aoun señaló que Israel continúa su ofensiva pese a los esfuerzos diplomáticos internacionales.
Escenario incierto y riesgo de escalada regional
La persistencia de ataques en Líbano pone en duda la viabilidad del alto al fuego entre Estados Unidos e Irán y eleva el riesgo de una escalada mayor en Medio Oriente. La falta de un acuerdo integral que incluya todos los frentes del conflicto mantiene en alerta a la comunidad internacional.
Mientras tanto, Hezbolá ha advertido que se reserva el derecho de responder, lo que podría desencadenar una nueva fase de violencia en la región.
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