Durante las labores de salvamento arqueológico por la construcción del Tren de Pasajeros Ciudad de México-Querétaro, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) localizaron un momoztli (altar) y una serie de ofrendas humanas a las afueras de la zona arqueológica de Tula, en Hidalgo.
El altar de la Fase Tollan
El vestigio fue ubicado en el denominado Sitio 17, a unos 300 metros de la barda perimetral de la zona de monumentos, cerca del área de Tula Chico. Según los expertos, el altar corresponde a la fase Tollan (900-1150 d.C.), el periodo de mayor esplendor de esta civilización.
Características del altar:
- Dimensiones: Aproximadamente un metro por lado.
- Construcción: Sistema de piedra careada con tres cuerpos bajos, utilizando cantera andesita y remates de canto rodado y basalto.
- Contexto: Se cree que el altar estaba situado al centro de un patio, rodeado por muros que podrían pertenecer a unidades habitacionales de la élite tolteca o palacios.
Ofrendas humanas y rituales
Lo más impactante del descubrimiento son las ofrendas halladas en los niveles inferiores del altar. Los arqueólogos detectaron cuatro cráneos humanos y huesos largos (fémures) en tres de los lados de la estructura.

Víctor Francisco Heredia Guillén, coordinador del proyecto, explicó que uno de los cráneos parece estar aún unido a la columna vertebral, lo que sugiere prácticas de decapitación ritual. Los restos serán analizados en laboratorios del Estado de México para determinar:
- Edad y sexo de los individuos.
- Patologías óseas.
- Marcas de corte por cuchillos de obsidiana o pedernal.
Objetos de la vida cotidiana y élite
Además de los restos óseos, se rescataron piezas cerámicas, como cajetes negros, fragmentos de obsidiana, navajillas, malacates y punzones de hueso. Estos elementos refuerzan la teoría de que la zona era habitada por grupos de alta jerarquía que residían en los barrios periféricos de la metrópoli.
Compromiso con el patrimonio nacional
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, subrayó que este hallazgo es fruto de la política de arqueología preventiva del Gobierno de México.
“El patrimonio arqueológico es la memoria de nuestros pueblos y el Estado asume la responsabilidad de investigar y resguardarla para las generaciones futuras”, afirmó la funcionaria.
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