Revelan nuevos hallazgos en el Templo Mayor

Expertos del Proyecto Templo Mayor (PTM) presentaron los resultados de una investigación que redefine nuestra comprensión de los rituales mexicas. Tras el hallazgo inicial de un tepetlacalli (cofre de piedra) hace tres años, el descubrimiento de dos depósitos adicionales ha revelado lo que especialistas consideran la ofrenda más grande y compleja realizada por el huei tlatoani Motecuhzoma Ilhuicamina.

El “Círculo Cerrado”: Ofrendas 186, 187 y 189

Los nuevos hallazgos en el sector este y sur del Huei Teocalli permiten, por primera vez, completar un patrón simétrico de depósitos rituales alrededor del edificio.

  • Sincronía Ritual: Los arqueólogos determinaron que las ofrendas 186, 187 y 189 fueron colocadas simultáneamente con las halladas en 1970 y 1991, formando una unidad ceremonial colosal.
  • Etapa Constructiva: Pertenecen a la etapa IVa (1440-1469), periodo de expansión militar bajo el mando de Ilhuicamina.
  • Logística Colosal: La ceremonia implicó mover esculturas de entre 600 y 1,000 kilogramos mediante rodillos y palancas para rodear la pirámide.

El botín de guerra: Figurillas Mezcala

La abundancia de objetos traídos de regiones sometidas subraya el poderío de Motecuhzoma I tras sus conquistas en el actual estado de Guerrero.

  • Reliquias de Piedra Verde: Se localizaron 83 figurillas antropomorfas de estilo Mezcala (43 de ellas en los depósitos recientes).
  • Significado Político: Estas piezas representan botines de guerra de los señoríos de Tlaxco y Tlaxmalac, sometidos entre 1447 y 1450.
  • Resignificación: Las esculturas fueron decoradas con pigmentos rojos y blancos para dotarlas de atributos de Tláloc, dios de la lluvia.

Tesoros biológicos del Atlántico

El hallazgo incluye más de 4,000 elementos biológicos que demuestran la eficacia de las rutas comerciales y tributarias mexicas.

  • Especies Marinas: Predominan caracoles Nerita scabricosta y Hexaplex brassica procedentes del Atlántico.
  • Transporte Especializado: El hallazgo de ejemplares con el periostraco (capa orgánica) intacto sugiere que fueron recolectados y transportados, posiblemente vivos, en contenedores con agua salada hasta Tenochtitlan.
Retos de conservación y futura exposición

La jefa de Conservación del PTM, Adriana Sanromán Peyron, detalló que el proceso de estabilización de cada cofre tomó entre seis y ocho meses bajo condiciones controladas de humedad.

“Imaginemos lo espectacular que fue aquella ceremonia: decenas de sacerdotes y miles de fieles rodeando el Templo Mayor y colocando reliquias, caracoles, semillas y copal”.

El siguiente paso: Tras concluir los estudios, las piezas serán resguardadas en el Museo del Templo Mayor. Los especialistas planean una exposición inédita que reúna las seis ofrendas del “círculo” para mostrar al público la complejidad de la religiosidad tenochca.

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