El volcán Kilauea, uno de los más activos del planeta, volvió a ser el escenario de un impactante fenómeno geológico tras registrar una nueva erupción durante la noche del martes. El evento natural sorprendió por la fuerza de sus fuentes de lava, las cuales alcanzaron una altura superior a los 150 metros, iluminando el cielo de la Isla Grande de Hawái.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), esta nueva fase eruptiva representa la 52º ocasión en que el complejo volcánico entra en erupción desde finales de 2024, consolidando un periodo de altísima actividad magmática en la región.
Eleva el USGS el nivel de alerta volcánica
Ante la intensidad de las emisiones de lava y el incremento en los parámetros de la actividad sísmica y de gases volcánicos, el Observatorio de Volcanes de Hawái (dependiente del USGS) actuó de inmediato en sus protocolos de protección civil:
- Cambio de alerta: Se elevó el código de color de vigilancia de amarillo a naranja.
- Monitoreo continuo: Los científicos mantienen una vigilancia permanente sobre la cumbre y los cráteres para prever el flujo de material derretido y la emisión de dióxido de azufre.
Un patrón de erupciones frecuentes en el Kilauea
La erupción del martes confirma el comportamiento recurrente que ha caracterizado al Kilauea en los últimos meses. El antecedente más cercano se registró apenas el pasado 15 de julio, en un evento que se extendió por ocho horas continuas antes de pausar su actividad.
Aunque la mayoría de los flujos de lava generados en este ciclo han quedado confinados dentro de las áreas deshabitadas del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái, las autoridades locales continúan exhortando a los visitantes y residentes a respetar los perímetros de seguridad debido a la presencia de humo volcánico y gases potencialmente nocivos.
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