Cada 13 de enero, el mundo se une para conmemdorar el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión. Esta fecha no solo busca informar, sino romper el estigma social que rodea a un trastorno que afecta a más de 330 millones de personas en el planeta. En México, la Secretaría de Salud ha colocado la salud mental como una prioridad nacional, ofreciendo recursos gratuitos para quienes sienten que no pueden más.
La depresión no es una “tristeza pasajera” o una debilidad de carácter; es una condición médica que altera la química cerebral y requiere un abordaje profesional. A continuación, desglosamos todo lo que necesitas saber para detectar este padecimiento y buscar ayuda a tiempo.

¿Qué es la depresión y en qué se diferencia de la tristeza?
Es común confundir el sentirse “triste” con estar deprimido. Sin embargo, el médico psiquiatra César Amaury Sánchez Aguilar, del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz” (INPRFM), aclara que la depresión es un estado de ánimo bajo y persistente que impacta la funcionalidad diaria.
Mientras que la tristeza es una emoción natural ante una pérdida o contratiempo, la depresión se caracteriza por ser severa y prolongada (más de dos semanas), afectando actividades familiares, sociales y laborales.

Etapas y Niveles de Gravedad
Para entender mejor cómo progresa esta condición, podemos identificar tres niveles de intensidad:
- Leve: La persona presenta algunos síntomas que dificultan el día a día, pero aún puede cumplir con sus responsabilidades básicas haciendo un esfuerzo extra.
- Moderada: Los síntomas son más persistentes. Aquí, la persona tiene grandes dificultades para seguir con su vida laboral o social, y el aislamiento empieza a ser evidente.
- Grave: Existe una incapacidad total para funcionar. En esta etapa, suelen aparecer ideas relacionadas con la muerte o el suicidio, y en algunos casos, síntomas psicóticos.
Señales de alerta: ¿Cómo identificarla?
El cuerpo y la mente envían señales claras. Si tú o alguien que conoces presenta varios de estos síntomas por más de 15 días, es momento de buscar ayuda:
- Anhedonia: Pérdida de interés en actividades que antes se disfrutaban (hobbies, deportes, convivencia).
- Alteraciones en el sueño y apetito: Ya sea insomnio o dormir demasiado, así como pérdida o aumento drástico de peso.
- Fatiga crónica: Sentimiento de falta de energía constante sin una causa física aparente.
- Dificultad cognitiva: Problemas para concentrarse o tomar decisiones sencillas.
- Irritabilidad: En niños y adolescentes, la depresión suele mostrarse como mal humor o comportamiento disruptivo en lugar de llanto.
La Depresión en México: Cifras que llaman a la acción
Según datos del INEGI y la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), el panorama en nuestro país es un desafío de salud pública:
- Prevalencia: Aproximadamente el 9.2% de los mexicanos ha padecido un episodio depresivo.
- Brecha de tratamiento: Es preocupante que solo el 5% de los afectados recibe tratamiento médico especializado.
- Grupos vulnerables: Las mujeres reportan una mayor incidencia (20.37 millones de casos), mientras que en los adultos mayores de 60 años la prevalencia alcanzó un 35.5% tras la pandemia.
- Juventud: Los jóvenes de 12 a 29 años son el sector más vulnerable debido al estrés académico y la incertidumbre laboral.
¿Dónde buscar ayuda gratuita y profesional?
La Secretaría de Salud mantiene una política de atención oportuna y cero rechazo. Si necesitas hablar con alguien o iniciar un proceso de recuperación, cuentas con las siguientes opciones:
1. La Línea de la Vida (800 911 2000)
Es un servicio gratuito, confidencial y disponible las 24 horas del día, los 365 días del año. Psicólogos especializados brindan contención emocional y orientación inmediata.
2. Instituto Nacional de Psiquiatría (INPRFM)
Este instituto cuenta con una política de cero rechazo. Cualquier persona que acuda a sus instalaciones recibirá una valoración inicial para determinar el tratamiento adecuado.
3. Entornos Familiares y Escolares
Organizaciones como Save the Children enfatizan que la familia es el primer escudo. Crear entornos seguros donde se hable de las emociones sin juzgar es vital para prevenir casos en niños y adolescentes.
La depresión puede presentarse en cualquier etapa de la vida, desde la infancia hasta la vejez. Sin embargo, con detección temprana y tratamiento adecuado, la recuperación es posible. Hablar del tema es el primer paso para sanar.
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