Smoothies en bowl la moda que llegó para quedarse

Staff

A lo largo de éstos últimos años, se han ido popularizando distintas tendencias gastronómicas. Una de las que más ha cobrado popularidad son los smoothies en bowl. Especialmente dentro de esta nueva generación que está mucho más pendiente de su imagen y salud.

Los smoothies en bowl, además de ser deliciosos, son sumamente fáciles de preparar, nutritivos y llamativos. Su versatilidad es tan amplia que puede emplearse cualquier cantidad de ingredientes. Algunos de ellos pueden ser cereales, frutas, yogurt, chocolate, frutos secos o algunas flores comestibles.

Suelen tomarse durante el desayuno o como parte de una cena ligera. El principio de estos smoothies está en colocar el batido en un plato, debe quedar bastante espeso.

Toppings

Sobre éste debe colocarse una capa de toppings de frutas frescas como plátano, frutos rojos, kiwi, manzana, mango, , nibs de cacao, coco rallado, cereales, avena, granola y frutos secos como almendra fileteada, pepitas, nuez etc.

Ventajas

Los beneficios de esta tendencia en desayuno son muchos.

  • En primer lugar, contienen más fruta y menos líquidos, lo que lo convierte en un sustituto de una.
  • En segundo lugar, al comer con una cuchara en lugar de un popote. Esto repercute en una concientización de lo que se está comiendo, pues es necesario sentarse a comerlo.
  • Por último, la versatilidad permite usar cualquier ingrediente y crear platos atractivos y deliciosos.

¿Cómo se hace?

Las técnicas de cocina que se requieren para estas recetas son casi inexistentes, pues solo necesitamos pelar y trocear los ingredientes, triturarlos y mezclar. El utensilio clave que hará casi todo el trabajo es la licuadora con la que crearás la base cremosa.

Siempre es mejor empezar triturando la fruta que tengamos previamente congelada, añadir los demás vegetales y después incorporar poco a poco los líquidos y lácteos, ajustando la cantidad según la textura. Los ingredientes como copos de cereales o semillas es mejor triturarlos aparte antes de añadirlos

 Para que sea atractivo y sabroso lo mejor es apostar por un color llamativo, que además suele ser reflejo de las vitaminas de todo lo que hayamos usado. Un verde vivo, amarillo limón, rojo pasión o púrpuras y rosados son buenas opciones que apetece comerlas con solo verlas. El verde es la apuesta teóricamente más sana, porque implica añadir ingredientes vegetales como hortalizas de hoja verde, perejil o espinaca, pero hay más alternativas.

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Esta es la fórmula mágica que podemos utilizar para tus creaciones:

  • 1 taza de mezcla de frutas y/o verduras. Para un mejor resultado, es preferible que al menos una de las frutas esté previamente congelada, por ejemplo plátano maduro, mango o piña. Si no queremos que las verduras roben demasiado protagonismo deberían ocupar 1/4 de todo el volumen.
  • 1/2 taza de líquido. Agua mineral, agua de coco, jugo de naranja natural, leche o bebida vegetal ( almendra, coco, arroz), yogur natural o lo que más te guste. Podemos combinar varios tipos dependiendo de la textura que tenga nuestra mezcla de frutas y verduras.
  • 1 cucharadita o 1 cucharada de endulzante. Miel de ágave o de arce, dátil o ciruelas pasas trituradas, mantequilla de almendras o de cacahuete, etc. 
  • 1 cucharada de cereales, frutos secos o semillas. Copos de avena, semillas de linaza, semillas de chía, quinoa, semillas de ajonjolí… Hay muchísimas opciones. Ayudan a espesar, suman vitaminas, minerales y proteínas, y suben el contenido energético y el poder saciante del smoothie bowl.
  • 1/4-1/2 cucharadita de especias o aromas. Es opcional, pero un poco de canela, cúrcuma, jengibre, vainilla o cardamomo pueden subir de nivel el sabor final.

Finalmente solo queda servir el batido espeso en un cuenco del tamaño apropiado, agregar el resto de ingredientes y toppings que decidas y disfrutar tranquilamente de tu creación con una cuchara.