Josué Avalos
La combinación de la falta de humedad y los fuertes vientos cobró su primera víctima en la Mixteca poblana.
Francisco Leal, un hombre de 80 años dedicado de toda la vida a la agricultura, falleció tras ser alcanzado por el fuego mientras realizaba labores de limpieza en el Cerro de Juquila.
Lo que debía ser una quema controlada de pastizal se convirtió en una trampa mortal en cuestión de segundos. Debido a la sequedad del terreno, las llamas se propagaron con una velocidad que Francisco no pudo evitar que llegaran a él.
Pese a que testigos llamaron de inmediato al 911 y la Policía Municipal logró trasladarlo al hospital de Tulcingo, las quemaduras eran tan graves que el personal médico ya no pudo hacer nada por salvarlo.
Este accidente ocurre justo cuando la Conagua ha puesto a Tulcingo del Valle en la lista de municipios con “sequía inusual”, un estado donde la vegetación está tan deshidratada que cualquier chispa se vuelve inmanejable.
Para muchos campesinos, quemar el pasto viejo es parte de la rutina para preparar la tierra, pero en un clima tan extremoso como el de este febrero, la práctica se ha vuelto de altísimo riesgo.
El caso ya está en manos del Ministerio Público de Chiautla de Tapia, mientras que en la comunidad queda un sentimiento de profunda tristeza y una advertencia silenciosa para todos los productores de la región: el fuego, bajo estas condiciones, no perdona.
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