En un acto de profunda devoción y unidad eclesial, la Catedral de Puebla fue sede de la tradicional Misa Crismal este Martes Santo. La ceremonia, pilar de la Semana Santa, reunió al clero poblano para la bendición de los aceites sagrados y la renovación de sus votos de servicio.
El Corazón de la Liturgia: Los Santos Óleos
El arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, encabezó la celebración donde realizó la consagración y bendición de los elementos que darán vida a los sacramentos durante el resto del año:
- Santo Crisma: Utilizado para bautismos, confirmaciones y ordenaciones.
- Óleo de los Catecúmenos: Para quienes se preparan para el bautismo.
- Óleo de los Enfermos: Destinado a brindar consuelo y fortaleza a los sufrientes.
Estos óleos serán distribuidos a las más de 300 parroquias y rectorías que integran la arquidiócesis, asegurando que la vida sacramental llegue a todos los rincones de la entidad.
Renovación del Clero Poblano
Uno de los momentos más emotivos fue la renovación de las promesas sacerdotales. Más de 600 sacerdotes reafirmaron su compromiso de fidelidad y servicio ante el arzobispo, simbolizando la unidad de la Iglesia en Puebla.
“La Misa Crismal es una manifestación de la comunión entre el obispo y sus presbíteros, quienes llevan la guía espiritual a las comunidades”, destacó la autoridad eclesiástica.
Nuevos Nombramientos en la Catedral
Durante la ceremonia, se anunció el fortalecimiento del Cabildo de la Catedral con el nombramiento de dos nuevos canónigos. Estos sacerdotes se integrarán para colaborar en las funciones litúrgicas de mayor solemnidad en el recinto histórico poblano.
Con la conclusión de la Misa Crismal, Puebla se encamina hacia el Triduo Pascual, los días de mayor relevancia para la fe católica, donde se espera una afluencia masiva de fieles en los templos de la capital.
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