Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum abordó la situación de la selección iraní, que originalmente debía disputar sus tres partidos de la primera fase en sedes estadounidenses. Ante el riesgo de una renuncia definitiva, México surge como una alternativa neutral.
“Lo están viendo con la FIFA, si es factible, porque iban a ir a Estados Unidos; [estamos viendo] si pueden realizar el torneo aquí en México, se está analizando”, indicó la presidenta.
La jefa del Ejecutivo Federal subrayó que la política exterior de México permite este tipo de gestiones, gracias a la apertura diplomática del país: “México tiene relación con todos los países del mundo. Vamos a ver qué establece la FIFA y, a partir de ahí, se informaría”.
México como terreno neutral y conciliador
La propuesta de reubicar los partidos de Irán en sedes mexicanas (que podrían ser Ciudad de México, Guadalajara o Monterrey) busca evitar la deserción de la selección iraní y las millonarias sanciones económicas que esto conllevaría para su federación.
Para la FIFA, esta opción representa un reto logístico sin precedentes a pocos meses del inicio del torneo (11 de junio), pero también una oportunidad para mantener la integridad deportiva del Mundial 2026 sin que los conflictos geopolíticos empañen la “fiesta del fútbol”.
¿Qué falta para que se haga oficial?
La decisión final recae en el Consejo de la FIFA, que deberá analizar:
- Logística de estadios: Disponibilidad de fechas en el Estadio Banorte, Akron o BBVA para albergar partidos adicionales.
- Seguridad: Protocolos específicos para la delegación iraní.
- Derechos de transmisión: Ajustes en los contratos de televisión ante el cambio de sede de los encuentros.
De concretarse, México aumentaría su protagonismo en esta Copa del Mundo, reafirmando su capacidad como anfitrión global y su papel mediador en el escenario internacional.
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