INAH confirma hallazgo histórico en Puebla: observatorio astronómico de más de 2,500 años

Investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), perteneciente a la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, confirmaron que el complejo arqueológico de Teteles de Ávila Castillo, ubicado en la Sierra Norte de Puebla, funcionó como un observatorio astronómico solar hace más de 2,500 años.

Este hallazgo convierte al sitio en el primer complejo de su tipo registrado fuera del área maya y en el más antiguo de México en su categoría, marcando un hito para los estudios sobre el urbanismo mesoamericano y el origen de las culturas ancestrales de la región.

Tetelihtic y el “Grupo E”: Arquitectura guiada por los astros

A través de análisis comparativos, los especialistas del Proyecto Arqueológico Teteles de Ávila Castillo corroboraron que la traza urbana y la orientación de las estructuras piramidales del sitio —específicamente el conjunto conocido como Grupo E o Tetelihtic— fueron diseñadas a partir de una rigurosa observación astronómica del paisaje y el horizonte.

Salida del sol vista desde el observatorio solar en el mes de febrero. Foto Alberto Diez
El complejo astronómico sería el único y más antiguo registrado en la otrora Mesoamérica, fuera del área maya, comparable con el de Uaxactún

Respecto al valor de este hallazgo, la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, destacó:

“La arquitectura de Teteles de Ávila Castillo nos habla de sociedades que desarrollaron conocimientos astronómicos y los incorporaron a la organización de sus espacios ceremoniales. Las investigaciones del INAH permiten comprender la profundidad de esos saberes y cómo se desarrollaron en distintas regiones de Mesoamérica. Reconocer esa capacidad científica es también reconocer una parte fundamental de nuestra historia”.

Estructura y función del calendario solar de Teteles

El arqueólogo Alberto Diez Barroso Repizo, director del proyecto, explicó que el conjunto arquitectónico se ubica al este de la Gran Plaza del recinto ceremonial y cuenta con una configuración idéntica a los complejos del área maya, como el famoso Grupo E de Uaxactún en Guatemala, al cual dobla en tamaño.

Ambos sitios datan del periodo Preclásico Medio (1000–600 a.C.), situando al observatorio poblano en el mismo rango de antigüedad.

Un mecanismo para la agricultura y la alineación estelar

Las dimensiones y funciones de la arquitectura astronómica de Tetelihtic se dividen en dos basamentos principales:

  1. Basamento Oeste (46 m x 27 m): Servía como el punto fijo desde donde los antiguos observadores contemplaban los fenómenos celestes.
  2. Basamento Este (90 m x 40 m): Funciona como un auténtico calendario solar. Desde el punto de observación, el amanecer permite seguir la trayectoria del sol en equinoccios y solsticios.

A diferencia de otros centros prehispánicos, el basamento alargado de Teteles no marcaba los equinoccios en su centro, sino que fijaba el inicio del calendario mesoamericano en febrero y la época de la cosecha en octubre, convirtiéndolo en un elemento arquitectónico complejo y único.

Además, los investigadores señalan un posible vínculo astronómico-religioso con la diosa nahua Nantehuitz (“nuestra madre del sur”), dada la alineación de la estructura principal con la estrella Canopus, la segunda más brillante del firmamento nocturno.

Clave para rastrear el origen Maya y Totonaco

Los hallazgos en Teteles de Ávila Castillo aportan pruebas clave sobre la historia etnolingüística de Mesoamérica:

  • Conexión Maya-Huasteca: Refuerza la teoría de que la presencia maya en la Sierra Norte de Puebla podría remontarse a un milenio antes de nuestra era.
  • Cuna de la Cultura Totonaca: Se plantea que en este sitio habrían habitado los antepasados directos de los creadores de grandes urbes posteriores como Yohualichan (Cuetzalan, Puebla) y El Tajín (Veracruz).

El sitio estuvo activo desde el Formativo Medio (ca. 900 a.C.) hasta el Protoclásico (ca. 100 d.C.). Aunque fue abandonado gradualmente con el surgimiento de metrópolis como Cantona, Cholula y Teotihuacán, las ofrendas halladas en el recinto confirman que continuó siendo un lugar de culto sagrado entre los años 100 y 900 d.C.

Para compartir estos avances científicos con la sociedad, el pasado fin de semana se realizó una conferencia magistral y la inauguración de una exposición fotográfica en el sitio arqueológico, iniciativa impulsada en colaboración con el Ayuntamiento de Teteles de Ávila Castillo y la asociación civil Tzoncoyotl.

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