Identifican en Calakmul evidencia de escritura calendárica temprana en mural prehispánico

Un proyecto interdisciplinario y binacional ha marcado un hito en la arqueología de las Tierras Bajas mayas. Aunque la mayor parte de la escritura de la antigua ciudad de Calakmul, Campeche, corresponde al periodo Clásico (250-900 d.C.), el reciente registro, reconstrucción digital y análisis de un dibujo mural localizado al interior de la Estructura II ha identificado un signo calendárico temprano fechado a partir del periodo Preclásico Tardío.

El estudio es coordinado por el investigador Daniel Salazar Lama, especialista en iconografía e historia del arte maya, en colaboración con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el centro Archaïos (París), el Centro Francés de Estudios Mexicanos y Centroamericanos (CEMCA) y la Fundación Stresser-Péan.

El mural de Juun Ajaw y el marcador del ciclo de 260 días

El análisis tecnológico reveló una escena mitológica de 1.90 metros de ancho por 1.70 metros de alto donde se observa al héroe mítico Juun Ajaw cazando a una criatura en el agua, acompañada por un signo que corresponde a un marcador de día dentro del ciclo calendárico sagrado de 260 días.

“Hasta la reconstrucción de este mural, no existía evidencia de comunicación escrita temprana en Calakmul, lo que coloca al sitio en el centro de la explosión cultural de las Tierras Bajas mayas durante el periodo Preclásico Tardío, junto a ciudades como San Bartolo, El Mirador y Tikal en Guatemala”, destacó Salazar Lama.

El dibujo, elaborado originalmente con carbón vegetal sobre el acabado de la pared, presentaba un alto grado de deterioro. Sin embargo, mediante herramientas de fotogrametría y dibujo digital de última generación, fue posible reconstruir la iconografía del personaje, conocido en épocas posteriores gracias a las vasijas cerámicas pintadas del periodo Clásico.

Heroe mitico Juun Ajaw

Recontextualización temporal y significado del hallazgo

El mural fue descubierto originalmente por el proyecto arqueológico que lideró Ramón Carrasco Vargas y, por motivos de conservación, retirado en 2005 para ser resguardado en la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural.

A partir de los nuevos estudios, la datación del edificio y el mural ha sido reevaluada:

  • Propuesta inicial: 400 a 390 a.C.
  • Nueva propuesta temporal: Entre el 400 y 200 a.C. (uno o dos siglos posteriores a lo estimado debido al estilo artístico del trazo).

El mural se encuentra al interior de una bóveda con forma de arco que recrea el espacio sagrado de una cueva, lugar que en la cosmovisión maya funcionaba como morada de los ancestros, escenario de episodios de creación cosmogónica y origen de las fuerzas del universo.

Por su parte, la fachada exterior del edificio (Subestructura II C) presenta un friso con marcas celestes, deidades descendentes y mascarones del dios del maíz, lo que sugiere que el espacio sirvió como escenografía para rituales de gobernantes, sacerdotes o culto a las divinidades.

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