Un equipo de profesores investigadores de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) logró un importante avance para la biodiversidad nacional al registrar, por primera vez en el estado de Puebla, tres ejemplares de la tortuga de caja Terrapena mexicana.
El hallazgo, encabezado por los doctores Juan Ricardo Cruz Aviña y Roberto Alcázar Reyes, representa el primer registro verificado de esta especie en territorio poblano. Con este avance, se amplia la distribución conocida de la especie 39.2 kilómetros en línea recta desde su punto más cercano en Tuxpan, Veracruz, cerrando así vacíos de distribución biológica en la región de la Sierra Norte de Puebla.
Tres ejemplares registrados en la Sierra Norte de Puebla
Los avistamientos se lograron entre los meses de febrero y marzo mediante recorridos de campo sistemáticos en el municipio de Francisco Z. Mena, realizados en estrecha colaboración con habitantes locales.
Según detalló el Dr. Cruz Aviña, responsable del Laboratorio de Medicina para la Conservación de Fauna Nativa “Dr. Gustavo Casas Andreu”, se registraron tres especímenes con características particulares:
- Un macho subadulto, identificado por sus rasgos anatómicos.
- Una hembra adulta.
- Un macho adulto, el más grande registrado hasta la fecha en el país, caracterizado por su complexión robusta y colores llamativos.
“Estas tortugas son terrestres y parecidas a las del desierto. Son endémicas de Tamaulipas, Veracruz, San Luis Potosí y, recientemente, Hidalgo. Su hallazgo en la entidad poblana enriquece el número de especies de tortugas registradas para el estado”, destacó Cruz Aviña, integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII).
Hábitat e importancia del descubrimiento
Los ejemplares de T. mexicana fueron ubicados en parches de vegetación secundaria y pequeñas zonas de vegetación riparia (de ribera), inmersos en un paisaje con actividad agropecuaria.
El Dr. Cruz Aviña, especialista en Ciencias Ambientales, subrayó que este descubrimiento abre la puerta a evaluar el estado de conservación de la especie y diseñar planes de manejo para su preservación futura.
Como siguiente paso, el equipo realizará estudios de genética poblacional para reevaluar su estatus taxonómico y determinar si los ejemplares poblanos corresponden a una nueva especie o subespecie.
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