Josué Avalos
El macabro hallazgo de un hombre sin vida al interior de su vivienda generó una fuerte movilización policial y consternación entre los habitantes de la región sur del estado. Los hechos se registraron en la junta auxiliar de La Galarza, perteneciente al municipio de Izúcar de Matamoros, donde un conocido comerciante local fue encontrado en avanzado estado de descomposición.
El hallazgo ocurrió durante la jornada de este martes 23 de junio de 2026, luego de que vecinos de la primera calle de La Ermita reportaran a las líneas de emergencia del 911 la emanación de intensos y molestos olores fétidos que provenían de una de las casas de la cuadra. Los colonos manifestaron su preocupación a las autoridades debido a que el inquilino del inmueble tenía varios días sin ser visto realizando sus actividades cotidianas. Ante la sospecha de una desgracia, elementos de la Policía Municipal de Izúcar de Matamoros se trasladaron de inmediato al sitio para inspeccionar la vivienda.
Al ingresar al domicilio con la autorización correspondiente, las fuerzas del orden confirmaron el peor de los escenarios. En una de las habitaciones yacía el cuerpo inerte de un masculino. Paramédicos locales confirmaron que el hombre ya no contaba con signos vitales y presentaba un notable estado de descomposición, estimando de forma preliminar que llevaba varios días de haber fallecido. Habitantes de La Galarza identificaron al hoy occiso como un conocido vecino que se dedicaba a la venta ambulante de ropa, una actividad que desempeñaba cotidianamente de forma fija en el Mercado Nuevo de Izúcar, así como en diversos puntos de la vía pública de la cabecera municipal.
Tras confirmarse el deceso, la zona fue acordonada por los policías municipales para preservar el lugar y dar aviso a las autoridades ministeriales. Más tarde, peritos y agentes ministeriales de la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla arribaron al inmueble para realizar la recolección de indicios y procesar la escena de los hechos. El personal de la Fiscalía coordinó el levantamiento formal del cadáver, el cual fue trasladado por el servicio médico forense al anfiteatro de Izúcar de Matamoros.
Debido al estado en el que se encontraba el cuerpo, no se pudo determinar de manera preliminar si presentaba huellas de violencia o si se trató de una muerte por causas naturales. Será la necropsia de ley la que revele la causa exacta del fallecimiento para determinar si se abre una carpeta de investigación por homicidio.
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