Hallan cadáver con impacto de bala en camino a Galaxia La Calera

Antonio Rivas.

El hallazgo de un hombre sin vida y en avanzado estado de descomposición generó una intensa movilización policial la tarde de este martes 27 de enero en las inmediaciones del camino a Galaxia La Calera. La víctima presentaba una herida de bala en la cabeza.

El hallazgo en la zona de San Miguel

Minutos después del mediodía, una mujer que transitaba por un terreno baldío ubicado a escasos metros de la rotonda de San Miguel y el Periférico Ecológico, visualizó el cuerpo. El fuerte impacto del descubrimiento le provocó una crisis nerviosa, por lo que testigos solicitaron apoyo inmediato a través del número de emergencias 911.

Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) acudieron al sitio para acordonar el área tras confirmar que se trataba de un varón que ya no contaba con signos vitales.

Características de la víctima

De acuerdo con los peritajes iniciales de la Fiscalía General del Estado (FGE), el cuerpo presentaba un impacto de proyectil de arma de fuego en el lado izquierdo del cráneo. Debido al estado de descomposición, se presume que el cadáver llevaba varios días a la intemperie.

Para facilitar su identificación, las autoridades compartieron las siguientes señas particulares:

  • Cabello: Con decoloraciones en tono azul.
  • Vestimenta: Chamarra azul marino (marca Adidas), sudadera naranja con capucha.
  • Calzado: Tenis Puma en colores gris y negro.
  • Detalle: Pants azul marino con un desgarre notable en la pierna derecha.

Investigación en curso

Peritos del Servicio Médico Forense realizaron el levantamiento del cuerpo, el cual fue ingresado al anfiteatro municipal bajo el registro de “Desconocido número 11”. Hasta el momento se desconoce el móvil del crimen, aunque las autoridades ya iniciaron la carpeta de investigación correspondiente para esclarecer si se trató de una ejecución.

Te puede interesar: Realizan Congreso y SNTE Puebla reunión para
armonizar Ley de Autonomía Sindical

¡Cuidado! Este contenido es como el oro: ¡no se puede duplicar!