Hábitos de vida saludables podrían prevenir más del 90% de las enfermedades cardíacas en México

Las enfermedades cardiovasculares continúan posicionándose como uno de los mayores desafíos de salud pública a nivel global y nacional. En el marco del Día Mundial del Corazón, alertaron especialistas de la UNAM , que más del 90% de las afecciones cardíacas en México podrían evitarse mediante cambios positivos en los hábitos de vida, ya que estos problemas suelen ser secundarios a cuadros de obesidad o hipertensión.

Una alarmante realidad: México ocupa el primer lugar mundial en obesidad infantil y el segundo en adultos. Ante este panorama, enfatizó que es urgente impulsar programas de educación en salud más efectivos, pues aunque existen estrategias institucionales para mitigar esta crisis, los malos hábitos persisten en la población.

“La gran mayoría de las enfermedades cardiovasculares son prevenibles con la modificación del estilo de vida; el sobrepeso y la obesidad implican una reducción en la esperanza de vida y en el número de años productivos”

El impacto de la obesidad y los sistemas de salud deficientes

El sobrepeso y la obesidad no solo reducen los años productivos y la esperanza de vida, sino que incrementan significativamente el gasto en salud por paciente, especialmente cuando se combinan con diabetes, hipertensión u osteoartritis.

A nivel internacional, impulsado desde el año 2000 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), se reconoce que estos padecimientos son la primera causa de muerte en el mundo. Hasta 2021, se estimaba que 520 millones de personas vivían con alguna condición cardíaca, cobrando la vida de uno de cada tres adultos a nivel global (donde el 85% de los decesos son secundarios a infartos cardíacos o cerebrales).

Principales amenazas para el corazón:

  • Cardiopatía isquémica: Obstrucción de las arterias del corazón.
  • Infarto agudo al miocardio: Daño severo al tejido cardíaco por falta de flujo sanguíneo.
  • Arritmias: Alteraciones en el ritmo cardíaco (latidos demasiado rápidos o lentos), cuya incidencia aumenta con la edad, pasando de un 0.5% de probabilidad a los 40 años hasta un 10% en mayores de 75 años.

Asimismo, el especialista contrastó la realidad nacional con la de naciones desarrolladas: entre 2016 y 2017, la tasa de mortalidad por infarto en México rondaba el 30%, mientras que en países como Alemania o Japón se mantiene en un 2%.

La prevención debe comenzar en el primer nivel de atención con el médico general, capaz de detectar oportunamente factores de riesgo como aumento de peso, triglicéridos elevados o tabaquismo antes de que la enfermedad se manifieste de forma irreversible.

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