El banco suizo Credit Suisse guardó fortunas de personas ligadas a la corrupción

AFP. Una filtración de datos revela que durante años el banco suizo Credit Suisse guardó fortunas de personas ligadas a la corrupción procedentes de todo el mundo, entre ellos empresarios sancionados o violadores de los derechos humanos, por un valor conjunto de unos 100.000 millones de dólares, según publicó este domingo The New York Times.

La investigación fue llevada a cabo por el Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP), un consorcio de 47 medios de comunicación entre los que se encuentran Le Monde, The Guardian, Miami Herald y La Nación.

La investigación empezó a raíz de una importante filtración de datos que llegaron de forma anónima al diario alemán Süddeutsche Zeitung hace poco más de un año.

Los datos se refieren a más de 18 mil cuentas bancarias en Credit Suisse entre principios de los años 1940 y finales de los 2010 y que pertenecen a 37 mil personas o empresas, según el diario Le Monde.

“Basándose en una filtración masiva de información de miles de cuentas bancarias administradas por Credit Suisse demuestra que, desafiando las normas de vigilancia impuestas a los grandes bancos internacionales, el establecimiento, nacido en Zúrich, albergó durante varias décadas fondos vinculados al crimen y la corrupción”, señaló el periódico.


En un comunicado, Credit Suisse reaccionó diciendo que los datos estudiados eran “parciales, inexactos o sacados de contexto, lo que resulta en una presentación sesgada de la conducta empresarial del banco”.

“El 90 por ciento de las cuentas afectadas ya han sido cerradas, más del 60 por ciento de las cuales se cerraron antes de 2015”, dijo el banco, añadiendo que estaba “llevando a cabo una investigación” sobre la filtración de datos.

En total, más de 100 mil millones de francos suizos (108 mil millones de dólares) están afectados por las cuentas reveladas por el consorcio.

Las revelaciones se concentran principalmente en los países en desarrollo de África, Oriente Medio, Asia y América del Sur, y los clientes domiciliados en Europa occidental solo representan el 1 por ciento del total, según el periódico.