Baja cifra de jóvenes fuera de la escuela y trabajo en México, pero el país sigue arriba del promedio OCDE

En la última década, México ha logrado avances importantes en la integración educativa y laboral de sus nuevas generaciones. Según el informe Panorama de la Educación 2026 publicado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la proporción de jóvenes de entre 18 y 24 años que no estudian ni trabajan se redujo del 23% registrado en 2015 al 19% en 2025.

A pesar de este descenso de 4 puntos porcentuales, el país se mantiene por encima del promedio internacional de la OCDE, el cual se ubica en el 13%. El reporte advierte que los periodos prolongados de inactividad a una edad temprana pueden generar efectos negativos duraderos en los resultados socioeconómicos a lo largo de la vida.

La brecha de género: El peso invisible de los cuidados

Detrás de la disminución general de esta población —conocida internacionalmente bajo el acrónimo NEET (Not in Education, Employment or Training)— persiste una marcada desigualdad entre hombres y mujeres:

  • Desigualdad estructural: Aproximadamente 3 de cada 10 mujeres mexicanas de entre 18 y 24 años no estudian ni trabajan, en contraste con 1 de cada 10 hombres en el mismo rango de edad.
  • Trabajo no remunerado: Especialistas señalan que esta disparidad está profundamente ligada a las responsabilidades de cuidado y al trabajo doméstico no remunerado que recaen de forma desproporcionada sobre las mujeres jóvenes.
  • Debate sobre el término: Organizaciones civiles llaman a evitar el uso de etiquetas estigmatizantes como “ninis”, ya que gran parte de esta población femenina se encuentra fuera del mercado laboral y escolar debido a labores de cuidado en el hogar.

Educación media superior y empleo juvenil: Luces y sombras

El informe también destaca indicadores positivos vinculados a la formación académica y su impacto en el empleo:

  • Menor rezago: La proporción de personas entre 25 y 34 años sin educación media superior disminuyó de manera significativa, pasando del 55% al 40%.
  • Mejor empleabilidad: El desempleo entre jóvenes adultos con bachillerato cayó del 7% al 4%, ubicándose por debajo del promedio de la OCDE (5%).
  • Retorno salarial: Concluir el bachillerato mejora sustancialmente las perspectivas de ingreso: quienes cuentan con este nivel ganan un 3% menos que el promedio nacional, mientras que aquellos que no lo completan perciben un 22% menos.

A nivel de políticas públicas, programas como Jóvenes Construyendo el Futuro —que otorga capacitación y un apoyo económico bimestral de 9,500 pesos a 3.5 millones de beneficiarios— y las recientes estrategias para ampliar la infraestructura de preparatorias buscan mitigar estas problemáticas. Sin embargo, la Alianza Jóvenes con Trabajo Digno advierte que casi la mitad de la juventud aún enfrenta exclusión, empleo precario o pobreza, por lo que se requieren acciones integrales adicionales.

El reto estructural: Baja inversión y desafíos en el magister uno

Uno de los mayores obstáculos señalados por la OCDE es el limitado presupuesto destinado al sector. Mientras que los países miembros destinan en promedio un 4.2% de su Producto Interno Bruto (PIB) a la educación, en México el gasto público representó únicamente el 2.6% (más un 0.6% de gasto privado) en 2023, reflejando una reducción más acelerada que en el resto de las naciones evaluadas.

Asimismo, el informe proyecta que el número de niños de 5 a 14 años disminuirá un 8% hacia 2033. Aunque el sistema educativo nacional ha tenido un crecimiento moderado en su plantilla de docentes de primaria (7% de aumento frente a una caída del 8% en la matrícula escolar), la OCDE advierte que la contratación de personal no debe depender exclusivamente de la cantidad de alumnos, sino de factores como el tamaño de las clases, las horas de instrucción y la financiación para evitar rezagos en la calidad educativa.

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