La Alianza por la Salud Alimentaria presentó una denuncia formal ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) contra una nueva línea de productos comercializados como “ideales para la lonchera escolar”, los cuales omiten sellos de advertencia a pesar de contener ingredientes nocivos o niveles de azúcar superiores a los de un refresco.
De acuerdo con un monitoreo realizado entre julio y agosto de 2026 por El Poder del Consumidor, se analizaron 31 productos —entre jugos, néctares, leches saborizadas, yogures y gelatinas— que buscan mantenerse en los planteles mediante reformulaciones que eluden la normativa vigente (NOM-051) y publicidad dirigida a la niñez.
Jugos con más azúcar que el refresco
El reporte destaca que diversas marcas de jugos y néctares reportan ingredientes como pulpa o concentrado de fruta bajo la categoría de “azúcares totales” en lugar de “azúcares añadidos”, maniobra con la que evitan el etiquetado de advertencia.
Liliana Bahena, coordinadora de la campaña Mi Escuela Saludable, advirtió que el uso de concentrados solo sirve para endulzar y acostumbrar a niñas, niños y adolescentes a sabores excesivamente dulces. Como ejemplo, la organización expuso que un jugo infantil de manzana de 500 ml contiene hasta 13 cucharaditas de azúcar, superando las 10 cucharaditas que aporta la misma cantidad de una bebida de cola tradicional.
Aditivos y reformulación para evadir sellos
En el caso de leches, yogures y postres, el estudio identificó un uso recurrente de aditivos para esquivar la regulación:
- 70% de leches y yogures analizados contienen lactasa.
- 100% de las bebidas y postres incorporan endulzantes o fibras sintéticas como alulosa o inulina.
- Contienen colorantes artificiales (amarillo 5 y 6, rojo 40, azul 1 y caramelo IV) asociados a hiperactividad, intolerancias gastrointestinales e incluso riesgos de cáncer a largo plazo.
Por estas razones, la organización solicitó a la Cofepris aplicar el principio precautorio y clasificar estas opciones como no recomendables para el consumo escolar.
La crisis de salud infantil en México
El ingreso de estos productos a los planteles agrava la situación epidemiológica del país. Alejandra Contreras, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública, recordó que el consumo de bebidas azucaradas cobra 40 mil vidas al año en México.
Actualmente, 12.7 millones de menores de 5 a 19 años viven con sobrepeso u obesidad, y se estima que el 50% de la infancia actual desarrollará diabetes en la adultez. Pese a que en septiembre de 2024 se avaló la regulación del entorno alimentario escolar —obligatoria y sancionable desde marzo de 2025—, en 9 de cada 10 escuelas persiste la venta de comida chatarra, un mercado interno calculado en más de 20 mil millones de pesos anuales.
Gabriela Guzmán, abogada de El Poder del Consumidor, concluyó que la Cofepris cuenta con la facultad legal para verificar las violaciones a la NOM-051 y vetar aquellos productos que, aun sin sellos visiblemente impresos, representan un riesgo para el alumnado.
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