La Catedral fue el escenario de la Celebración Eucarística correspondiente al Décimo Quinto Domingo del Tiempo Ordinario. La santa misa estuvo presidida por el Arzobispo de Puebla, Monseñor Víctor Sánchez Espinoza, quien guio a la feligresía en una jornada de reflexión, oración por la paz y consuelo ante las tragedias locales.
Al iniciar la celebración, el líder de la Iglesia poblana saludó afectuosamente a los asistentes e hizo un llamado a participar con humildad en el acto penitencial, invitando a todos a pedir perdón a Dios por sus faltas para disponer el corazón a la liturgia.
La Palabra de Dios y la Parábola del Sembrador
Las lecturas dominicales ofrecieron un profundo mensaje de esperanza y responsabilidad cristiana:
- Primera Lectura: Se comparó la palabra divina con la lluvia que desciende del cielo para fecundar la tierra y el corazón del ser humano.
- Segunda Lectura: Se reflexionó sobre cómo la creación entera padece las consecuencias del pecado humano, manteniendo la firme esperanza de ser liberada para la gloria de los hijos de Dios.
- El Evangelio: Centrado en la célebre Parábola del Sembrador, Monseñor Sánchez Espinoza recordó a los fieles que Dios siempre hace germinar su mensaje, pero depende de cada persona ser una tierra fértil para recibirlo.
Oración comunitaria por el Papa y las víctimas de Cuetzalan
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la Oración Universal. En ella, la comunidad de la Catedral de Puebla unió sus voces para pedir por las intenciones del Papa León XIV y por el fortalecimiento y la unión de las familias.
Asimismo, se elevó una profunda plegaria por la paz en el mundo y, de manera muy especial, por el eterno descanso de las personas que lamentablemente perdieron la vida en el reciente accidente ocurrido en una gruta de Cuetzalan, enviando así un mensaje de solidaridad y fe a las familias afectadas.
Te puede interesar: FGE logra sentencias por homicidio calificado en Venustiano Carranza y
Puebla capital
