Josué Avalos
Un macabro hallazgo movilizó a los cuerpos de seguridad en los límites territoriales del estado. En un paraje de la carretera Mitepec-Temalac, perteneciente al municipio de Jolalpan, fue localizado el cuerpo de un hombre que presentaba un impacto de proyectil de arma de fuego en la nuca, señal inequívoca del denominado “tiro de gracia”.
El descubrimiento se registró luego de que una llamada ciudadana de carácter anónimo ingresara de forma directa a las frecuencias de la Dirección de Seguridad Pública de Jolalpan, alertando sobre un bulto con silueta humana tirado a un costado de la carpeta asfáltica. Al trasladarse al punto referido, elementos de la Policía Municipal confirmaron la presencia del cadáver de un varón, el cual presentaba visibles huellas de violencia física y tortura. De acuerdo con los primeros informes periciales, la víctima ya presentaba un avanzado estado de descomposición, lo que sugiere que llevaba varias horas o días de haber fallecido antes de su localización.
La ubicación geográfica del hallazgo es una pieza clave dentro de las primeras líneas de investigación que han trazado las autoridades ministeriales. El tramo carretero que conecta a las comunidades poblanas de Mitepec y Temalac forma parte de los accesos periféricos que conectan con la carretera federal Iguala-Chilpancingo. Debido a la vecindad con el estado de Guerrero y las características de la ejecución, la Fiscalía General del Estado (FGE) no descarta que el hombre haya sido privado de la vida por integrantes de células del crimen organizado que disputan los límites de ambas entidades, usándose la zona únicamente como “tiradero” de cadáveres.
La víctima, que permanece registrada bajo el concepto legal de desconocido, vestía al momento de ser encontrada una playera color azul cielo, pantalón de mezclilla azul y calzaba chanclas de color negro. Agentes investigadores y peritos adscritos a la Fiscalía del Estado de Puebla acudieron al sitio para procesar la escena, recolectar posibles casquillos percutidos y realizar el levantamiento del cuerpo. Los restos fueron trasladados al anfiteatro de la región de Izúcar de Matamoros para practicarle la necropsia de ley, con la finalidad de establecer la causa exacta de muerte y lograr su pronta identificación mediante pruebas forenses.
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