Thalía Becerra
Francia ha dado un paso histórico al prohibir la producción y venta de materiales que contienen PFAS, los cuales son conocidos popularmente como «químicos eternos». La medida aplica específicamente al uso de estas sustancias en artículos de moda, productos cosméticos y cera para esquís.

Impacto en la salud y alcance de la regulación
Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) se utilizan para repeler el agua y la grasa. Sin embargo, diversos estudios científicos han vinculado la exposición prolongada a estos compuestos con afecciones graves como cáncer, problemas de fertilidad y defectos congénitos.
Durante el debate legislativo en la Asamblea Nacional, algunos diputados presentaron análisis capilares con rastros de estos químicos en su organismo. No obstante, la normativa actual contempla algunas excepciones como los revestimientos antiadherentes de sartenes y los equipos de emergencia esenciales.

Vigilancia del agua potable
La nueva ley también obliga a las autoridades francesas a realizar análisis rutinarios en el suministro de agua municipal. Esta medida responde a la preocupación por la contaminación de los mantos acuíferos, ya que los PFAS son altamente persistentes y pueden filtrarse fácilmente al sistema de agua potable.
Con esta legislación, Francia busca incentivar a la industria química y textil a desarrollar alternativas seguras y sostenibles. El propósito es eliminar gradualmente componentes que permanecen en el ecosistema y en el cuerpo humano de manera indefinida.
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