Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) han identificado un asentamiento prehispánico de gran relevancia en el valle y cañón del río Cocóspera, Sonora. Se trata de La Ciénega, una aldea con arquitectura de tierra datada entre los años 800 y 1200 d.C., que precede al famoso centro rector Cerro de Trincheras.
Este hallazgo es resultado del proyecto de salvamento arqueológico SALFIN, derivado de la construcción del libramiento ferroviario Ímuris-Nogales, obra a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa).

Arquitectura semisubterránea: Un sistema de “vecindades” ancestrales
Lo que en 2008 se consideraba un sitio pequeño de 10 casas, ha resultado ser una aldea masiva de 250 metros por lado con aproximadamente 60 viviendas. El arqueólogo Júpiter Martínez Ramírez, responsable del proyecto, destacó las características únicas de estas construcciones:
- Profundidad y diseño: Las casas, de planta oval y rectangular, son semisubterráneas. Sus muros fueron localizados a profundidades que van desde 1 hasta los 2.20 metros bajo la superficie.
- Evolución constructiva: Originalmente marcadas por alineamientos simples de roca, las viviendas integraron posteriormente arquitectura de tierra y muros agregados.
- Organización social: El diseño conformaba una especie de “vecindades” donde convivían varias generaciones (padres, hijos y abuelos) en áreas confinadas.
Ritos funerarios y contacto cultural
Uno de los descubrimientos más impactantes es la localización de dos áreas funerarias con más de 100 inhumaciones de niños y adultos. El equipo excavó:
- 40 entierros: Colocados en flexión lateral, algunos con evidencia de modificación craneal.
- 28 cremaciones: Resguardadas dentro de vasijas cerámicas.
- Ofrendas y vínculos: Se hallaron adornos de concha que sugieren un contacto directo con los grupos Hohokam del actual suroeste de Estados Unidos, posicionando a La Ciénega como un punto fronterizo estratégico para la circulación de recursos.
Petrograbados y sitios satélite
El complejo arqueológico se extiende más allá de La Ciénega. Se identificaron dos asentamientos menores: Ojo de Agua y La Curva, este último utilizado posiblemente como un núcleo habitacional temporal para quienes cuidaban los campos de cultivo junto al arroyo.
Asimismo, se registraron dos importantes sitios con arte rupestre (datados entre el 800 y 1400 d.C.):
- Petroglifos del Babasac: Un panel de 200 metros con espirales, círculos concéntricos y figuras antropomorfas.
- Huellas del Oso: Una covacha que resguarda representaciones de pisadas de este mamífero.
Un camino con historia
La ubicación de La Ciénega no es coincidencia. Se encuentra en la ruta natural que siglos después se convertiría en el camino novohispano utilizado por el jesuita Eusebio Francisco Kino para conectar Sonora con Tucson, Arizona. Este hallazgo reafirma que la región ha sido un corredor migratorio y comercial vital durante más de un milenio.
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