La Selección de Italia vive uno de los momentos más oscuros de su historia centenaria. Tras confirmarse que la Azzurra verá el Mundial 2026 por televisión, el presidente de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), Gabriele Gravina, presentó su renuncia.
La decisión llega tras la humillante eliminación en la repesca europea ante Bosnia-Herzegovina, sentenciando la tercera ausencia consecutiva de la tetracampeona en la máxima cita del fútbol.
Un fracaso sin precedentes
Lo que la prensa italiana ha catalogado como el “tercer apocalipsis” se consumó el pasado martes en Zenica. Italia no pudo superar a Bosnia, cayendo en una agónica tanda de penales.
Con este resultado, la selección dirigida técnicamente por el entorno de Gattuso, se queda fuera del torneo que coorganizarán Estados Unidos, México y Canadá. La última vez que Italia disputó un Mundial fue en Sudáfrica 2010; para cuando ruede el balón en 2026, habrán pasado 16 años sin que la Nazionale pise un campo mundialista.
Cronología de la dimisión de Gravina
Gravina, de 72 años, asumió el mando en 2018 con la promesa de reconstruir un fútbol italiano que ya venía de quedar fuera de Rusia 2018. Sin embargo, su gestión deja un balance agridulce:
- El éxito: La conquista de la Eurocopa 2021.
- El fracaso: Dos ausencias mundialistas consecutivas bajo su gestión directa (Catar 2022 y Norteamérica 2026).
- La caída: La peor actuación en una Eurocopa (2024), quedando fuera en octavos de final.
“He informado a los miembros del consejo federal mi dimisión y he convocado una asamblea extraordinaria electiva para el próximo 22 de junio en Roma“, dictó el comunicado oficial de la FIGC.
Presión política y deportiva
La salida de Gravina no fue del todo voluntaria. El ministro de Deportes, Andrea Abodi, había exigido su marcha inmediata tras la derrota del martes, señalándolo como el máximo responsable administrativo del declive.
“El fútbol italiano debe refundarse y este proceso debe pasar por una renovación en la dirección”, sentenció Abodi, reflejando el sentir de una afición cansada de los fracasos internacionales.
¿Qué sigue para la FIGC?
Con la salida de quien también es el primer vicepresidente de la UEFA, se abre un periodo de incertidumbre. La asamblea del 22 de junio será clave para determinar quién asumirá las riendas de un organismo que necesita, con urgencia, recuperar el prestigio perdido en la élite del fútbol mundial.
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