La Contaduría Pública, una disciplina que puede aportar a la construcción de un futuro más alentador, afirmó el Rector Alfonso Esparza

Se realizó la Cuarta Cátedra de Honor “Presente y Futuro de la Contaduría Pública”, dictada por Oscar Gilbón Rosete

Temas como empleo, economía, incertidumbre financiera, cuestiones político-electorales, pobreza, inseguridad y desigualdad social, no son ajenos a la Contaduría Pública. Sin embargo, no se trata sólo de aplicar este conocimiento, sino de hacerlo desde una mirada crítica sobre las circunstancias que hoy vivimos y con una perspectiva que aporte a la construcción de un futuro más alentador, consideró el Rector Alfonso Esparza Ortiz, durante la Cuarta Cátedra de Honor “Presente y Futuro de la Contaduría Pública”.

En el Paraninfo del Edificio Carolino hizo hincapié en la necesidad de realizar ejercicios de reflexión, como esta Cátedra de Honor que también se transmitió de forma virtual, la cual abona a una acertada toma de decisiones:

“Contribuye a la actualización, al intercambio, a estar mejor preparados, enfrentar escenarios de incertidumbre y, sobre todo, a que seamos capaces de formular propuestas y dar soluciones a los desafíos que aquejan a nuestra sociedad. En tiempos como los actuales, ese debe ser el compromiso de todos los profesionales y especialistas de la Contaduría Pública”.

Agregó que la tributación, indicadores financieros, auditoría, rendición de cuentas, control presupuestal, planeación estratégica y evaluación de proyectos son temas del conocimiento de estos profesionistas, quienes deben actualizarse permanentemente.

Más tarde, al impartir la Cátedra de Honor, Oscar Gilbón Rosete, coordinador General de Capacitación de la Institución, reflexionó sobre el pasado, presente y futuro de esta disciplina.

Tras citar a Fray Luca Bartolomeo de Pacioli, reconocido históricamente por formalizar y establecer el sistema de partida doble, la base de la contabilidad moderna, se remontó a la década de los años 70 del siglo XX, cuando empezó la demanda de esta profesión y permitió crecer a la Escuela de Ciencias Económico-Administrativas, albergada entonces en el primer patio del Edificio Carolino.

Mencionó que igualmente la Universidad se fortaleció en el ámbito de consulta bibliográfica y se adquirió la máquina de contabilidad (un híbrido de calculadora con máquina de escribir), las primeras incursiones de automatizar las funciones de la contabilidad.