Eliminación de comida chatarra en escuelas debe ir acompañada de educación alimentaria: nutrióloga

Katia Aguirre 

La eliminación de comida chatarra en escuelas, como parte del programa “Vive saludable, vive feliz”, es una medida necesaria, pero que debió ser mejor dialogada e implementada de forma progresiva y educativa, opinó la nutrióloga Leticia López Posada, académica de la Universidad Iberoamericana Puebla en Así Sucede con Carlos Martín Huerta.

“Hay cuestiones que ya tenían que hacerse, como la disminución del consumo de refrescos y alimentos chatarra. La escuela no puede ser promotora de esos alimentos”, expresó. Sin embargo, consideró que faltó comunicación entre autoridades, especialistas en salud y los actores de los distintos contextos educativos.

Factores internos y externos que influyen en la alimentación

López Posada señaló que la alimentación está influida por múltiples factores: desde el entorno familiar y escolar, hasta los contextos sociales, la industria alimentaria, el factor económico y las políticas públicas.

Además comentó que el ambiente alimentario de los niños y jóvenes es complejo. No basta con prohibir productos; sino que se requiere un cambio estructural en casa, en la escuela y en la calle, así como mejores condiciones para fomentar la actividad física.

En universidades, educación antes que prohibición

Sobre la aplicación del programa en universidades, la especialista destacó que la realidad de los jóvenes es diversa y que las restricciones absolutas pueden generar conflictos sin garantizar los resultados esperados.

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“En las universidades nosotros apostamos más por la educación, en alimentación, en cuidado de la salud, que los jóvenes puedan hacer elecciones más saludables pero a sus contextos”, comentó esto debido a que en los planteles hay una variedad importante de alumnos foráneos e internacionales, muchos de ellos viviendo solos.

El mayor riesgo: las bebidas azucaradas

Para la nutrióloga, el peor hábito alimenticio en jóvenes es el consumo excesivo de bebidas azucaradas, como refrescos, jugos embotellados, yogures endulzados e incluso sueros o cafés preparados con glucosa.

“Somos el país con mayor consumo de refrescos y no es casualidad que también tengamos el índice más alto en obesidad infantil y juvenil o el mayor índice de diabetes”, advirtió.

Leticia López Posada, nutrióloga

Otro producto que preocupa a la especialista son las sopas instantáneas por su alto contenido de sodio, saborizantes y aditivos.

“Estimulan de forma excesiva el sentido del gusto y generan adicción. Además, la lista de ingredientes suele tener nombres que ni siquiera podemos pronunciar, lo cual refleja que el cuerpo no los puede digerir fácilmente”, explicó.

Una buena medida, pero mal implementada

Finalmente, López Posada consideró que la medida de restringir alimentos ultraprocesados sería efectiva si hubiera sido más consensuada y con un enfoque educativo y gradual.

“Mal implementada y extrema, hay cosas que si deben cambiar como los sellos o los refrescos dentro de las escuelas pero hay muchas otras cosas que no podemos evitar”, concluyó. 

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