Gabriela García.
La Red Mexicana de Franquicias ha emitido una señal de alerta máxima ante el incremento de la venta de sustancias ilícitas en las inmediaciones de centros educativos. Lo que anteriormente se detectaba como venta directa, ha evolucionado hacia una táctica mucho más siniestra y difícil de detectar: drogas disfrazadas de dulces.
Envolturas contaminadas: El riesgo invisible
De acuerdo con los representantes del sector, el fenómeno ha alcanzado niveles alarmantes de sofisticación. Los delincuentes ya no solo camuflan las sustancias como golosinas comunes, sino que ahora emplean una técnica de impregnación en las envolturas.
“No es solo el contenido; ahora los empaques mismos están contaminados. Esto pone en riesgo directo a niños y adolescentes que, por simple curiosidad o manipulación, entran en contacto con químicos peligrosos”, señalaron integrantes de la Red.
Vulnerabilidad en la infancia y adolescencia
Esta modalidad se aprovecha de la inocencia de los estudiantes. Al presentar las sustancias en formatos familiares y atractivos (colores brillantes, marcas similares a las comerciales y formas de caramelos), los menores de edad se convierten en blancos fáciles. El contacto cutáneo o la ingesta accidental pueden derivar en daños severos a la salud y problemas de adicción a temprana edad.
El llamado a la acción: Vigilancia urgente
Ante esta crisis de seguridad, el sector empresarial de franquicias exige a las autoridades de los tres niveles de gobierno:
- Refuerzo inmediato de operativos de vigilancia en perímetros escolares.
- Investigación profunda para desarticular las redes de narcomenudeo que operan cerca de las instituciones.
- Campañas de prevención para que padres y maestros aprendan a identificar estos productos sospechosos.
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