El compromiso de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) con la salud emocional de su comunidad estudiantil ha encontrado en el CAETO un pilar fundamental. Sin embargo, detrás de cada sesión de terapia, existe un protocolo de bienestar animal que garantiza que los perros no solo trabajen, sino que disfruten de una vida plena y digna.
Segundas oportunidades: De la calle a la terapia
De acuerdo con Héctor Moisés Álvarez Peral, coordinador del centro, la esencia del CAETO radica en la resiliencia. El 75% de los perritos que hoy brindan apoyo emocional a estudiantes con matrícula vigente fueron rescatados de situaciones críticas de maltrato o abandono.
Hoy, estos animales han pasado de la vulnerabilidad a ser facilitadores de avances en aspectos:
- Físicos y cognitivos.
- Relacionales y emocionales.
Las 5 libertades: El estándar de oro en bienestar animal
El manejo integral en CAETO no es opcional. El equipo, compuesto por psicólogos especialistas que actúan como motivadores, vigila estrictamente que se desarrollen las cinco libertades de los animales para evitar cualquier rastro de maltrato:
- Salud y Nutrición: Dieta basada en carne o harina de carne, suplementos vitamínicos y un estado físico monitoreado (costillas palpables, pero no huesos expuestos).
- Entorno Protegido: Cada jaula cuenta con una casita interior para protegerlos del frío y áreas de recreación con tierra para socializar.
- Atención Médica Preventiva: Calendario de vacunación, desparasitación cuatro veces al año, estudios de sangre (hemogramas y química sanguínea) y placas radiográficas anuales.
- Monitoreo Físico: Revisiones dos veces por semana desde la “punta de la nariz hasta la cola”, incluyendo el cuidado de los cojinetes en días de calor.
- Bienestar Emocional: Respeto absoluto a sus horarios de descanso. Si un perro no muestra alegría o gusto por entrar a una sesión, no lo hace.
Una rutina dedicada al cuidado
La labor en el centro comienza a las 6:30 de la mañana. Mientras los perritos disfrutan de su área de convivencia y recreo, el personal realiza la limpieza profunda de sus espacios. Actualmente, el equipo cuenta con 22 coterapeutas de tiempo completo, pudiendo llegar hasta 34 con el apoyo de ejemplares que asisten en horarios específicos.
“Ellos deben disfrutar estar con nosotros. Algunos tienen un límite de salida de tres veces al día y otros hasta seis, siempre vigilando que vayan con alegría”, destaca Álvarez Peral.
El CAETO demuestra que, para que un animal pueda sanar a un ser humano, primero debe estar sano, seguro y, sobre todo, ser respetado como un ser sintiente.
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