A pocas horas de los festejos de Halloween, la venta de disfraces, máscaras, pelucas y accesorios registra una alta demanda en los comercios del centro histórico y distintas zonas de la ciudad.
Según datos de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), esta festividad se ha consolidado como un motor relevante para el comercio minorista, impulsado por la tradición de salir a pedir dulces, donde el uso de caracterizaciones se percibe como indispensable. La organización calcula que las familias poblanas destinan entre $600 y $900 pesos por atuendo.
En establecimientos tradicionales como La Oveja Negra (ubicada en la 9 Norte #3, Centro Histórico), la oferta abarca desde personajes clásicos —como brujas, vampiros y catrinas— hasta superhéroes y tendencias virales de redes sociales para todas las edades. Asimismo, la venta individual de accesorios y maquillaje se ha convertido en una alternativa accesible para quienes prefieren armar sus propios vestuarios ajustados a su presupuesto.
Más allá de la diversión y la recolección de golosinas, la temporada representa una derrama económica clave para el pequeño comercio local.
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