Factores estructurales y climáticos: ¿Por qué se inunda el Centro Histórico de Puebla?

Las recientes inundaciones en el Centro Histórico poblano son resultado de múltiples factores acumulados durante décadas, entre ellos la antigüedad de la infraestructura hidráulica, la falta de planeación urbana y los efectos del cambio climático.

El pasado 28 de junio de 2026, la capital poblana registró lluvias intensas que alcanzaron los 75 milímetros de precipitación, una cifra que, de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), entra en la categoría de lluvia intensa a extraordinaria. Este fenómeno meteorológico dejó un saldo de 62 milímetros de agua acumulada en vialidades principales, granizo, fuertes ráfagas de viento, caída de árboles y, lamentablemente, cobró la vida de una persona.

Un problema complejo: Infraestructura, urbanismo y basura

Sin embargo, las afectaciones no pueden explicarse únicamente por la fuerza de la naturaleza. De acuerdo con la Dra. Angélica Pérez Ramos, académica investigadora de la IBERO Puebla, se trata de un fenómeno complejo donde convergen problemas estructurales de fondo.

Aunque la acumulación de residuos sólidos en calles y alcantarillas es el factor más visible que limita el desalojo del agua pluvial, existen causas históricas y de urbanización que agravan la situación:

  • Drenaje obsoleto: Gran parte del sistema de drenaje fue diseñado para una ciudad mucho más pequeña. Actualmente, existen componentes con varias décadas de antigüedad e incluso vestigios de infraestructura hidráulica del siglo XIX. Al realizarse la sustitución de manera gradual, los tramos antiguos se ven rebasados por la densidad urbana actual.
  • Pérdida de suelo absorbente: El incremento de superficies pavimentadas ha reducido las áreas de absorción natural, impidiendo la infiltración del agua al subsuelo y obligando a que mayores volúmenes escurran directamente hacia un drenaje ya saturado.
  • Impacto del cambio climático: Este fenómeno ha modificado los patrones de precipitación, aumentando la frecuencia de lluvias extraordinarias que superan la capacidad operativa instalada.

“La atención a las inundaciones debe entenderse como un desafío urbano y ambiental que exige coordinación entre autoridades, especialistas y ciudadanía para construir una ciudad más resiliente”, subrayó la especialista de la IBERO Puebla.

Soluciones urgentes para una Puebla resiliente

Para mitigar el impacto de las inundaciones, la investigadora señaló que es urgente implementar una estrategia integral que divida acciones en el corto y largo plazo:

  1. Gestión de residuos: Correcta separación y disposición de la basura para evitar el taponamiento de alcantarillas.
  2. Mantenimiento preventivo: Desazolve periódico de la red pluvial.
  3. Inversión pública equilibrada: Modernizar la infraestructura hidráulica tanto en el Centro Histórico de Puebla como en las áreas periféricas de la ciudad.

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