Thalía Becerra
Nueva Zelanda ha marcado un hito en su política ambiental con la creación de cinco reservas marinas en la costa de Otago. Estas áreas entrarán en vigor el 1 de julio y abarcarán más de 300 kilómetros cuadrados. La nueva red fue denominada como Te Au Roa o Te Rakihouia.
Zonas de veda estricta para la recuperación marina
Las cinco nuevas reservas (Hākinikini, Ōkaihae, Ōrau, Papanui y Waitaki) han sido designadas bajo el estatus de “no-take” o veda estricta. Esto significa que está prohibida la extracción de cualquier tipo de recurso marino. La protección abarca una gran variedad de hábitats:
- Bosques de kelp y arrecifes rocosos
- Cañones submarinos y comunidades de coral
- Zonas de alimentación y cría costera
Esta red permitirá que especies emblemáticas y en peligro de extinción encuentren el “respiro” necesario para su supervivencia. Entre los ejemplares protegidos destacan el pingüino de ojos amarillos, el león marino de Nueva Zelanda, el albatros y el delfín de Héctor.
Un modelo de cogestión para el futuro
La gestión de las reservas no solo se limita a la restricción de actividades, sino que incluye la creación de un equipo especializado para el seguimiento, monitoreo y vigilancia de las normas. Para los expertos en conservación, esta iniciativa es un punto de inflexión para la biodiversidad en la región.
Actualmente Nueva Zelanda protege menos del 1% de sus aguas oceánicas. Sin embargo, esta medida establece un precedente para futuras políticas de preservación ambiental. Con este paso, el país reafirma su compromiso con la recuperación ecológica y el fortalecimiento de sus mares.
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