Thalía Becerra
Un fármaco utilizado para el tratamiento del asma y las alergias crónicas podría convertirse en una pieza clave para optimizar las terapias oncológicas. Una investigación desarrollada por especialistas de Northwestern Medicine determinó que el montelukast (singulair) posee la capacidad de bloquear la ruta inflamatoria de diversos tumores.
Los resultados del estudio fueron obtenidos mediante el análisis detallado de modelos animales, células humanas en laboratorio, muestras de tejido biológico y registros clínicos. El hallazgo plantea una estrategia viable para reforzar el impacto de la inmunoterapia en aquellos tipos de cáncer que suelen mostrar resistencia a las técnicas convencionales.
Reprogramación de neutrófilos para combatir tumores resistentes
Ciertos tumores manipulan de forma química a los neutrófilos (grupo de glóbulos blancos) para transformarlos en agentes inmunosupresores. En lugar de combatir la patología, estas células modificadas generan un ecosistema protector alrededor del tejido maligno.
En este escenario, la molécula CysLTR1 opera de manera similar a un interruptor biológico. Al desactivar este componente mediante adaptaciones genéticas o con el uso directo de fármacos como el montelukast, el equipo de investigación observó una ralentización significativa en el desarrollo de la masa tumoral.
El procedimiento no se limita a destruir las unidades que favorecen al cáncer, sino que logra reprogramarlas de manera integral. Este cambio permite que los neutrófilos recuperen su función defensiva original y colaboren activamente con el sistema inmune para atacar la enfermedad.
Validación clínica y viabilidad de futuros ensayos en pacientes
Los ensayos experimentales abarcaron diversas variantes oncológicas incluyendo cáncer de ovario, próstata, colon y mama. En los análisis efectuados, la desactivación de la vía inflamatoria restauró la sensibilidad a la inmunoterapia.
Una ventaja relevante de este descubrimiento es que el compuesto montelukast ya cuenta con el aval y la aprobación de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos). Si bien esto no faculta su aplicación inmediata en hospitales, sí reduce los tiempos burocráticos y metodológicos para el diseño de pruebas clínicas en humanos.
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