Durante la misa dominical celebrada en la Catedral Basílica de Puebla, el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa hizo un enérgico llamado a la feligresía para transformar la fe en acciones concretas de humanidad y cercanía, dedicando especialmente la eucaristía al eterno descanso de Roberto Chávez, ambientalista recientemente asesinado en Michoacán.
Una fe que trasciende el templo
En su homilía, el líder de la Iglesia católica en Puebla enfatizó que el Evangelio no debe ser un mensaje estático. Según Sánchez Espinosa, la verdadera vida espiritual se mide por la capacidad de los creyentes para evitar la indiferencia y la dureza ante las crisis que atraviesan los demás.

“El Señor ilumina nuestra vida cotidiana. Nos llama a comprender lo que vivimos y a no cerrar el corazón”, expresó el prelado ante los asistentes.
Acompañamiento en tiempos de incertidumbre
Haciendo referencia al pasaje del evangelio de San Lucas, el arzobispo destacó la figura de Jesús como un “compañero de camino”. Subrayó que, ante la inseguridad y los problemas sociales que aquejan al país, la presencia de Dios ayuda a los ciudadanos a encontrar sentido y esperanza.
El mensaje fue claro: una fe auténtica es aquella que es reflexiva y sensible, capaz de reconocer la presencia divina en los sectores más vulnerables:
- Personas con enfermedades.
- Ciudadanos en situación de calle o vulnerabilidad.
- Quienes atraviesan crisis emocionales o espirituales.
El compromiso de la comunidad
Finalmente, Víctor Sánchez Espinosa recordó que la fortaleza de la Iglesia reside en la unidad y el servicio. Precisó que Cristo se manifiesta no solo en los sacramentos, sino en la palabra y en la comunidad que se reúne para orar y trabajar por el bien común.
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