Josué Avalos
En una decisión que promete transformar el deporte de élite, el Comité Olímpico Internacional (COI) anunció este jueves una nueva política de elegibilidad: a partir de ahora, solo las mujeres biológicas podrán participar en las categorías femeninas de los Juegos Olímpicos.
La medida, impulsada por la nueva presidenta del organismo, Kirsty Coventry, establece el uso de una prueba genética única (gen SRY) para determinar quién puede competir, terminando así con la regulación fragmentada que permitía a cada federación fijar sus propias reglas.
La presidenta Coventry, quien asumió el cargo en junio pasado, fue enfática al señalar que en el alto rendimiento incluso los márgenes más pequeños definen una medalla.
“Está absolutamente claro que no sería justo que los hombres biológicos compitieran en la categoría femenina. Además, en algunos deportes, simplemente no sería seguro”, afirmó Coventry.
El COI fundamenta este cambio en evidencia científica, sosteniendo que la presencia del gen SRY es un indicador preciso del desarrollo sexual masculino, el cual otorga ventajas físicas permanentes que no se eliminan totalmente con tratamientos hormonales.
Todas las atletas que busquen clasificar a los Juegos Olímpicos deberán someterse a la prueba genética.
Con este anuncio, el organismo retoma el control total de la elegibilidad, priorizando la protección de la categoría femenina sobre las políticas de identidad de género que habían marcado la pauta en los últimos años.
Hasta este jueves, las personas transgénero podían participar si cumplían con ciertos niveles de testosterona fijados por sus federaciones; sin embargo, ese criterio queda oficialmente descartado para las futuras citas olímpicas.
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