Una colisión de alta magnitud entre dos convoyes ferroviarios en el municipio de Adamuz, Córdoba, ha conmocionado a España. El saldo provisional es de 21 personas fallecidas y al menos 25 heridos, aunque las autoridades temen que las cifras aumenten debido a que aún hay pasajeros atrapados entre los restos de los vagones.
El accidente: Un impacto “como un terremoto”
El siniestro ocurrió a las 19:39 horas, cuando el tren Iryo 6189 (trayecto Málaga-Madrid), con 317 pasajeros a bordo, sufrió el descarrilamiento de sus últimos tres vagones. Tras el fallo, el convoy invadió la vía contigua justo en el momento en que circulaba un tren de Renfe con destino a Huelva.
El impacto fue devastador. Testigos y sobrevivientes describieron la experiencia como un “terremoto”. Ante la emergencia, los pasajeros utilizaron los martillos de seguridad para romper ventanillas y escapar de la estructura deformada por el choque.
Movilización de emergencia y estado de las víctimas
El Servicio Andaluz de Emergencias y la Guardia Civil han desplegado un operativo masivo que incluye bomberos y unidades de cuidados críticos. Hasta el momento se reportan:
- 21 fallecidos (incluyendo al maquinista del tren de Renfe).
- 100 heridos en total, de los cuales 30 se encuentran en estado de extrema gravedad.
- Un número no determinado de personas atrapadas bajo los escombros.
Reacciones políticas y parálisis del servicio
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Transportes, Óscar Puente, siguen de cerca la crisis. Debido a la magnitud del evento, se ha cancelado la reunión de Estado prevista entre Sánchez y Alberto Núñez Feijóo.
El accidente ha provocado la suspensión total del servicio de alta velocidad entre Madrid y Andalucía, afectando a miles de usuarios en uno de los corredores ferroviarios más importantes del mundo.
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